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viernes, febrero 3, 2023
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MANQ: cambio de régimen, no solo cambio de gobierno

El mandatario ha expresado que “hoy en día estamos tratando de cambiar las formas de gobernar”.

Compromiso de todos

MANQ: cambio de régimen,

no sólo cambio de gobierno

ESCRIBE: ERNESTO ACERO C.

El cambio de personas que integran el gobierno, no representa necesariamente un cambio trascendental. El cambio que puede trascender es el cambio de régimen. Es verdad, como lo sostiene el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero, que “los cambios de gobierno en ocasiones se encuentran con complicidades inconscientes, en el cual se cambia el personaje, pero no se cambian las formas de gobernar”. Cambiar el régimen es el objetivo y eso lo deben entender cabalmente, todos y cada uno de quienes integran la estructura de Gobierno.

Por lo anterior, el mandatario ha expresado que “hoy en día estamos tratando de cambiar las formas de gobernar”. Para cambiar la forma de gobernar se requiere un proceso de transformación profunda, que vaya dirigido no solamente a cambiar el gobierno sino cambiar la forma de pensar, la forma de participar, de comprometerse individual y colectivamente en los asuntos que nos involucran a todos. Como se suele decir en tales casos, “El buen juez por su casa empieza”.

A eso se ha referido también el Presidente de México Andrés Manuel López Obrador cuando alude a las aspiraciones político-electorales de quienes desean competir por cargos de elección popular. La formación ideológica es fundamental para asumir cargos públicos.

El cambio de régimen se traduce en cambios que contribuyan a mejorar el nivel de bienestar de la población. Por eso, dado que la acción de gobierno afecta a todos, resulta de la mayor relevancia promueve un cambio de gobierno que se sostenga en un cambio de régimen. Aquí, de nuevo proceden las palabras del doctor Navarro Quintero, cuando asume que “el cambio de régimen va a fondo, es un cambio estructural a nivel institucional”. El cambio institucional es un cambio cultural, en nel que todos tenemos parte de la carga de responsabilidades. Ahí, en el proceso de cambio, no hay excepciones ni autoexclusiones.

Ese cambio, concebido como un enorme proceso de transformación, conlleva serias complicaciones y un elevado coeficiente de adversidad. Las resistencias ahí están, siempre presentes, siempre abanderados por los intereses creados, de los que se han beneficiado con el establishment.

Se trata de que esos cambios sirvan para que la gente viva mejor. No se trata de procesar cambios para que el individualismo criminal prospere. También, en ese sentido se ha expresado el mandatario estatal, al sostener que “Ni Nayarit ni México van a tener viabilidad y en muchos aspectos yo diría hasta de vida, si no fortalecemos las instituciones de la República y las instituciones del estado”. El cambio debe tener un profundo sentido humano, no para beneficiar la lógica del mercado, la dinámica del dejar hacer, dejar pasar: la gente es primero.

Al respecto, dice el doctor Navarro, (y no de hoy que ostenta el cargo de Gobernador de Nayarit, sino al menos desde los tiempos en los que era Secretario de Salud), que “muchos y muchas no alcanzarían a vivir políticas de mercado, a la salud, a la educación, al mercado de la producción, etcétera, etcétera, sería imposible, es asfixiante la política de mercado para una dinámica de beneficio social”. Esta afirmación es trascedente y contiene un enorme bagaje ideológico, pues ahí subyace una comprensión de la naturaleza de las funciones y atribuciones del Gobierno. La función esencial de un gobierno que se precie de ser democrático, no es el del gendarme, como tampoco del Padre que todo lo resuelve de manera milagrosa, sino la de un facilitador de la acción individual, aunque asegurando siempre un nivel de bienestar que sirva como piso parejo.

La concepción del papel del gobierno es fundamental para dirigir el cambio de régimen. De ahí la trascendencia de los conceptos que ha vertido el mandatario estatal. El cambio de personas que integran un gobierno, solamente se puede traducir en el estilo personal de gobernar, al que se refería en su momento don Daniel Cossío Villegas. Por eso es importante comprender que el cambio que se promueve es un cambio de régimen, una transformación de las instituciones, una nueva forma de actuar en el plano cultural.

Esos cambios a los que se refiere el Gobernador de Nayarit, el doctor Navarro, requiere de tiempo, de esfuerzo, de ideas claras y de un rumbo claro, así como de un liderazgo firme. De ahí que el titular del Ejecutivo estatal, se refiere a la urgencia “de entrar a hacer alianzas conocedoras, reflexivas, profundas”. Esa convicción en favor de la transformación requiere también de la integración de un equipo de gobierno con ideas claras, de firmes convicciones y de sincero compromiso de un proyecto de cambio institucional.

También a eso se ha referido el Gobernador Navarro. Cuando habla de su decepción porque algunos servidores “no estén cumpliendo”, deja entrever su preocupación de que no jalen parejo todos los que deben hacerlo desde sus cargos.

Un asunto de la mayor significación al que se ha referido el gobernante, tiene que ver con las elecciones locales y federales que ya están a la vuelta de la esquina. Al respecto, el doctor Navarro ha señalado que “Quien quiera empezar a proyectarse en una elección federal o estatal pues que renuncie, que se vaya”. De manera comedida, el Gobernador ha solicitado a sus colaboradores “que no se desconcentren por favor”. Los funcionarios están avisados y el que avisa no es traidor.

El Gobernador se ha expresado con meridiana claridad. El que se deje llevar por las altas temperaturas originadas por aspiraciones políticas o por ambiciones personales, debe estar a la altura de su compromiso con el gobernador, así como con su proyecto de transformación. Asumir el gobierno es un asunto serio y delicado.

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