Quien orgulloso decía provenir de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, hombre de trabajo como sus padres y abuelos, cuyas balas segadoras terminaron con su vida a los 44 años.
Por José Guadalupe Rocha Esparza
Marzo 23. XXXII aniversario luctuoso de Luis Donaldo Colosio Murrieta, sonorense, orgullo de Magdalena de Kino, quien orgulloso decía provenir de la cultura del esfuerzo y no del privilegio, hombre de trabajo como sus padres y abuelos, cuyas balas segadoras terminaron con su vida a los 44 años, proyectiles que también impactaron a toda la nación.
En Lomas Taurinas nos hundimos en los rojos mares de la ira y la muerte, tal como ocurrió en Tlaxcalantongo, Chinameca, Parral, La Bombilla y Huitzilac, continuando a la fecha en la ruta de la crueldad, del desprecio por la vida y aún no sabemos cuántos cráneos más le faltan al tzompantli de nuestra historia por la violencia en que vivimos en México.
Desde el magnicidio de Colosio Murrieta no hemos dejado el culto a Huitzilopochtli, porque el paisaje mexicano huele hoy a sangre. Desde aquellos tiros en Tijuana, seguimos en un país convulso: matanzas despiadadas, desaparecidos, hartazgo de los sentidos, animalidad pura y sin tapujos, excesos atroces, sicarios protervos, empistolados todos.



