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jueves, junio 11, 2026

Apuntes

Por Luis Flores García

Ustedes los chavos que me leen, son muy jóvenes, los del pie veterano si se acuerdan, pero antes en el fútbol al equipo que ganaba le daban 2 puntos y no 3 como se hace ahora. Incluso el arquero podía recibir un pase de un compañero y volver a tomar la pelota con las manos.

Hasta que en Mundial 94 EEUU decidió entrar de lleno en el negocio y cambiar definitivamente las reglas. En rigor esta experiencia se venía haciendo en el fútbol inglés desde hacía una década.

Se suponía que así se premiaría a los equipos que proponían jugar, que iban al ataque buscando convertir más goles, castigando a los que trataban de especular con el juego y con el resultado. Que con estos cambios habría menos empates, muchos más goles, con espectáculos más entretenidos, con los que el público volvería a llenar los estadios.

Lo cierto es que casi 20 o 30 años después no hay ninguna estadística seria que demuestre que estos cambios hayan servido para algo, que hoy haya menos empates, más goles y mejores espectáculos. Esto último, seguro que no.

Ayer vi el empate de Chivas con León en cero. me gusta el juego que propone el DT de Chivas, tener la pelota e ir siempre a buscar el arco contrario. Pero ahora parece que el entrenador de la fiera también “aprendió” a jugar estos partidos, como pedían ciertos periodistas y hasta algunos de los propios fanáticos, a especular más con el juego y no quedar “regalado” con un solo jugador en defensa.

Uno podría suponer que un equipo con menor plantel se defendió con 5 defensores y apostó al contragolpe. Seguramente. Pero hay algo peor. El mismo día hubo otros 2 partidos entre 4 de los llamados “equipos chicos” rondando la mediocridad. Es una cuestión que supera las diferencias que existen entre “equipos chicos” y “equipos grandes”.

Los entrenadores ya le encontraron la vuelta al sistema. Tampoco es seguro que un nuevo cambio en las reglas, por ejemplo, los 4 puntos para el equipo que convierta 2 o más goles, pueda mejorar las cosas tal y como están hoy planteadas y con este esquema que ya se juega en la Liga Premier que lo único que consiguen es enredar al aficionado que migra a otros deportes con seriedad, caso concreto el beisbol o el baloncesto.

Porque resulta que los que hacen las reglas terminan privilegiando sus propios intereses por encima de la necesidad de mejorar el juego y el espectáculo. Porque detrás “del juego y del espectáculo” hay cuestiones que de tan humanas dan miedo.

Los dirigentes expulsaron de las canchas a los antiguos barras bravas aumentando no sólo la seguridad, sino también el valor del precio de las entradas. Ahora los barras bravas trabajan para los dirigentes del club y otros no deseados. Y hasta se contratan “hackers” con sueldo de fanático para batallar en las redes sociales y repetir mentiras que a fuerzas de repetirlas mil veces se convierten en estos tiempos modernos en verdades, sino que les

pregunten a los jilgueros oficiales que antes se sostuvieron con ese sistema, mediante la extorsión.

Los malos arbitrajes, como pasó siempre, pueden influir en el resultado. Pero ahora además cuentan con el respaldo «inapelable» de la tecnología del VAR.

Los periodistas relatan y comentan los partidos siempre de acuerdo con la línea editorial del medio que controla las transmisiones televisivas. Medios que a su vez tienen el poder y el dinero suficiente como para poner y sacar jugadores, entrenadores y hasta a los propios dirigentes de los clubes de fútbol.

En medio de este escenario, ¿cuánto tiempo más puede resistir “el juego y el espectáculo”? ¿Cuánto tiempo más se puede sostener el negocio, con estadios vacíos y sin clientes dispuestos a pagar el alto precio del abono al cable para ver los partidos?

Están destruyendo no sólo la naturaleza del juego, sino su propio negocio, convirtiendo al fútbol en un triste «espectáculo”.

La pasión del aficionado agoniza y otros más tratan de refugiarse en el futbol de aficionados, asistiendo a los partidos de veteranos o de niños, porque los de la categoría libre ya están contaminados en nuestro estado, lamentablemente. El futbol se está muriendo. RIP

Finalmente estimados lectores… ayer jueves fue un día ajetreado, porque después del mediodía acudimos a la colonia “Comerciantes”, al hogar de Rodolfo Hernández de León, mejor conocido en el mundillo del futbol como “El Calavera”, me cuentan que en sus tiempos era un toro por el centro de la cancha, ¡enorme!, junto con Agustín González Martínez+, el famoso “Jumilla”, le dieron en 1964 el único título que consiguió Rastro en la entonces máxima categoría: la Primera Fuerza; muchas anécdotas, salpimentadas por el buen humor y buen hombre, don Rodolfo Hernández. Y por la tarde, fuimos testigos de la reunión de amigos y familiares, como don Carlos Rodríguez, el ingeniero Fernando Rivas, Celedonio “papel” Camacho, Tavo Ramírez, Marco Antonio Reyes, Chava Jiménez, entre otros, que se organizó para saludar a Vicente Ayón Ochoa, uno de los grandes formadores de futbolistas en el estado de Nayarit y en Sinaloa. Fue emotivo el evento que se trasmitió por la página CRODENAY AC en el Facebook, llevando la batuta don Mario Anguiano y Miguel Curiel, seguramente en la semana entrante se darán publicaciones más completas sobre la entrega de reconocimientos a don Vicente Ayón Ochoa… a ver que nos depara el destino en el fin de semana, sábado y domingo.

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