El mexicano está a las puertas de jugar su quinto Mundial mientras trata de ganarse un papel más relevante en el plan de Pellegrini en el Betis
Un quinto Mundial espera a Andrés Guardado. El mexicano prepara su camino hacia el sueño a sabiendas que está a punto de batir todos los registros e instalarse como parte de la historia.
El medio centro no sólo tiene ese desafío en la mente: trata de ganarse de nuevo la confianza renovada de Manuel Pellegrini para optar a ser más protagonista en el Betis. De momento, es una pieza secundaria del proyecto, con algo más de cien minutos de juego en lo que de campaña y la sensación de no ser primordial en el plan del técnico chileno. Las rotaciones venideras, sin embargo, le entregan la oportunidad de revertir la situación y ganarse un billete a la titularidad en Heliópolis.
No fue un verano sencillo para Guardado. El mexicano fue uno de los no inscritos tras renovar durante el pasado curso y esa incertidumbre incluso abrió las opciones a un posible adiós. No había dudas en el club, ni tampoco en el técnico: debía ser una pieza importante en el equipo por su fútbol y, sobre todo, su liderazgo. Su inicio de temporada estuvo condicionado por esa circunstancia y no termina de entrar en los planes iniciales de cada envite, pero su papel sigue siendo firme para Pellegrini. Y su camino es claro: tiene el desafío de su quinto Mundial a la vuelta de la esquina y pretende llegar a esa cita en la mejor forma posible.

