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domingo, mayo 24, 2026

Historia convertida en leyenda

Ídolos en los ochenta, leyendas de barrio en la actualidad.

Tepic.- En los años ochenta en la colonia San José, a un costado de la famosa Chapultepec surgía una familia de futbolistas destacados y muy famosos: los MORÁN IBARRA, comandados por su señor PADRE Gerásimo  Morán Rubio, finado, aficionado al fútbol.

El cual llegaba a la cancha con su silla y buscaba el mejor ángulo para disfrutar del espectáculo que daban sus hijos dentro del terreno de juego, y su señora MADRE, Leopoldina Ibarra Rodarte, la encargada de tener listos los uniformes que necesitaban sus hijos para jugar el fin de semana.

De la dinastía Morán el que fue portero que se fue al Atlas y de ahí a varios equipos de la ahora Liga MX, Florencio Javier Morán Manzo, aquí en esta foto en el club Atlas Chapalita (Foto por Miguel Curiel Aguilar)

Los Morán Ibarra fueron jugadores con unas características muy especiales, con un carácter fuerte para defender a su equipo, dentro de sus filas se encontraban árbitros, defensas, medios y delanteros, todos muy destacados en su respectiva posición.

Higinio, un gran árbitro dentro del sector amateur por ser muy certero, frontal e imparcial al aplicar el reglamento le tocó ser árbitro central en varias finales dentro del sector amateur en el estado de Nayarit.

De la dinastía Morán el que fue portero que se fue al Atlas y de ahí a varios equipos de la ahora Liga MX, Florencio Javier Morán Manzo, aquí en esta foto en el club Atlas Chapalita (Foto por Miguel Curiel Aguilar)

Recordar a Teodoro, o “Teodorín”, como le dicen de cariño sus amigos, desplazándose por el extremo quitándose rivales, ya sea para mandar un centro o anotar un gol, Teodoro defendió en primera división amateur los colores de Amado Nervo, Zapata, 20 de Noviembre, Mirador, Chapultepec y muchos más.

Para los aficionados siempre fue un agasajo verlo por los extremos, Teodoro contaba con una habilidad natural, para hablar al tú por tú con el esférico dentro del rectángulo.

El ejemplo del papá, Florencio Morán Ibarra inculcó siempre el fútbol, el deporte y ser honesto y trabajador a su hijo, Florencio Javier Morán Manzo, aquí en la cancha de la UD Morelos cuando jugó su último partido como amateur y de ahí partió a la escuela de los Rojinegros donde hizo historia. (Foto por Miguel Curiel Aguilar)

Cuando escuchas el nombre de Alfonso o Poncho Morán es recordar al medio campista inteligente y habilidoso, con una visión dentro del terreno de juego adelantada a su época, digna de un jugador profesional, realizó grandes mancuernas con fabulosos delanteros en los diferentes equipos que jugó a nivel amateur, recordado por los aficionados de Mirador, Suterm, Ejido y muchos más, porque siempre defendió sus colores con un gran cariño.

Si de orden, liderazgo, esfuerzo y dirección se trataba dentro del terreno de juego, qué decir de Florencio y Saúl Morán Ibarra, ellos fueron defensas centrales en sus equipos, los cuales destacan por dar el equilibrio y orden.

La última ocasión, en la Unidad “Morelos”, siendo juvenil, Florencio Javier Morán Manzo fue campeón con el equipo Nacional y de ahí agarró la guitarra y los libros y se fue a las fuerzas básicas del Atlas. (Foto por Miguel Curiel Aguilar)

Los Morán Ibarra siempre fueron jugadores de selección amateur, ya sea en la “Benito Juárez” o en alguna otra categoría, pero siempre presentes en los grandes eventos.

Víctor, Gerásimo, Saúl, Teodoro, Alfonso, Higinio, Florencio, Alfredo, Enedino, Norberto, Armando e Irma del Carmen, son doce hermanos, once hombres y una mujer, los cuales tienen como tradición cada fin de año, realizar un partido de fútbol donde se juntan todos los hermanos para realizar un   encuentro amistoso con otras familias, los MORÁN IBARRA, grandes deportistas, una familia muy respetada y admirada en la colonia San José y aledañas.

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