Kevin Efraín Magallanes relata la experiencia de la competencia elite y las sensaciones con la seguridad de aumentar la confianza en sí mismo.
Por Gilberto Ortega Robles
Tepic.- La mente de un campeón ofrece un camino claro para desarrollar confianza, seguridad, concentración y fortaleza mental, así está viviendo el gran momento Kevin Efraín Magallanes, luego de los buenos resultados obtenidos en los últimos meses de su carrera como ciclista. Son ya varios años de trayectoria ciclista en las piernas de Kevin, como en la mayoría de nuestros pedalistas no ha sido fácil el caminar en este duro deporte. Su buen carisma, seriedad y ganas de sobresalir le han valido para ganarse la simpatía de toda la comunidad ciclista, diferentes equipos locales y foráneos le han abierto las puertas, sabiendo de su enorme potencial.
Sintiendo que el tiempo no perdona y que aún tiene mucho que demostrarse así mismo, replanteando detalle a detalle retorna al ciclismo, luego de una pausa de meses y ya está sintiendo y viviendo los excelentes resultados de las diferentes competencias. Se da la oportunidad de enfrentarse al Velódromo, a la Montaña y a la Ruta, buenas sensaciones, seguridad para aumentar la confianza en sí mismo.

Con el asesoramiento de su actual entrenador Marín y vistiendo los colores del equipo Coach Marín, Kevin se gana un lugar para asistir a los Macros Regionales a la ciudad de Monterrey, N.L. Enfrentó cada una de sus pruebas con el estilo que lo caracteriza, luchando hasta el final, tocó el turno para la modalidad de la Ruta, expresado por voz propia así lo narra:
“Fue una carrera muy dura de principio a fin, clima lluvioso, muchas caídas que afortunadamente no sufrí ninguna, fueron más de 100 kilómetros de poner al límite lo físico y mental. Los ataques se presentaron desde el inicio de carrera, fui visualizando a cada corredor quién atacaba, quién no… recuerdo que en una subida se hizo la fuga “la buena”, la que estaba esperando sabía que tenía que meterme en ese grupo de casi 14 ciclistas, era el sí o si, fue un ritmo muy muy duro que llegó el momento de soltarme, dejarlos ir y de inmediato me invadieron muchos sentimientos, “no clasificaré”, no tenía piernas, estaba muy fatigado y desesperado, el panorama de carrera cambió drásticamente… sólo un milagro haría el que clasificara, miles de cosas pasaron por mi mente, como hacer para estar entre los 12 clasificados. Cuando sentía que ya todo estaba perdido, veo “pinchado” a uno de los buenos de Jalisco, luego de 2 vueltas nos alcanza en el grupo que me encontraba, enseguida “baja” del grupo fugado otro ciclista de Jalisco para ayudar a su compañero, me volví loco, rápido supe que buscarían llegar a la fuga, y en efecto así fue, ataque tras ataque trabajando en equipo, fui muy paciente, mantuve la calma, en uno de esos ataques fui el único en seguirlos, al llegarles empezamos a colaborar entre los tres, me acoplé al ritmo, fuimos alcanzando a los rezagados del grupo fugado, mis cuentas decían “estoy entre los primeros 10 lugares, ESTOY CLASIFICADO”. Seguí a buen ritmo continuar avanzando hasta llegar a meta justamente en la posición 9. Son contados los deportistas que se superan a sí mismos, en momentos claves que traducen un perfomance superior al cansancio y la fatiga”.
¡Felicidades Kevin, lo lograste!



