El liderazgo político es necesario para lograr el desarrollo de una sociedad, para hacer crecer una economía. Ese liderazgo lo tiene el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero
Liderazgo de MANQ, clave
Confianza social, como
factor para el desarrollo
ESCRIBE: ERNESTO ACERO C.
El liderazgo político es necesario para lograr el desarrollo de una sociedad, para hacer crecer una economía. Ese liderazgo lo tiene el Gobernador Miguel Ángel Navarro Quintero. Al estado de Nayarit ahora le favorece el liderazgo del mandatario nayarita y eso se manifiesta en la presencia de fuertes inversiones, unas privadas y otras financiadas con recursos públicos.
La obra carretera, las inversiones en materia de salud y en el sector educativo, tienen fuertes repercusiones. Por una parte, la presencia del recurso público tiene un efecto contra cíclico, indispensable para el caso de Nayarit. En un estado en el que las inercias del subdesarrollo se mantuvieron casi intactas durante el siglo XX, la presencia de la autoridad es fundamental para activar la economía. Esa presencia no solamente es básica en servicios fundamentalísimos para el desarrollo social, sino en la aplicación de recursos que sirvan directamente a la actividad económica.
Esto lo sabe el titular del Poder Ejecutivo de Nayarit, el doctor Miguel Ángel Navarro, que ha debido enfrentar la presencia inicua de emisarios del pasado, que se apropiaron o intentaron hacerlo, de amplios segmentos del patrimonio de los nayaritas. Las prácticas nocivas también han debido ser combatidas por un gobierno que promueve la presencia de la iniciativa privada, sin que esta se vea afectada por actos de corrupción o de barreras a la entrada de toda naturaleza.
Es verdad que uno de los grandes problemas del estado consistió en no confiar, en no creer en su potencial, tal y como lo ha manifestado el Gobernador Navarro Quintero. Al compartir tal concepto, el mandatario estatal suma a las explicaciones del subdesarrollo de nuestra entidad. El mismo mandatario ha señalado en ocasiones anteriores, que el estado fue saqueado por malos gobernantes. Ha señalado también que otras entidades del país, han afectado el desarrollo del estado, como en el caso de la ganadería, que había hecho de Nayarit un resumidero de ganado enfermo proveniente de otras entidades de la república.
La economía cambia bajo el liderazgo claro y fuerte del doctor Navarro, que, al asumir el mandato otorgado por los nayaritas, ha sabido honrar su palabra y ha sabido orientar la presencia del gobierno para bien del crecimiento y el desarrollo. En efecto, crecimiento y desarrollo se ligan en las políticas que promueve y aplica el gobernador nayarita.
La confianza no podía darse entre los nayaritas dada la corrupción y las malas prácticas de gobierno, que impedían la gestión de inversiones públicas y la atracción de inversiones privadas. Esa es una realidad que imperó principalmente en el siglo XX para el caso de Nayarit. Gobernantes pusilánimes, otros mediocres, otros más psicodélicos, entre otras manifestaciones de surrealismo, se convirtieron en frenos para el desarrollo.
Es verdad que se debe matizar el análisis del pasado político del estado. Debe reconocerse que hubo gobernantes que mostraron interés por el desarrollo del estado en el que gobernaban. Solamente que no resultó sencillo vencer inercias de subdesarrollo y legados de atraso político, institucional, administrativo y conceptual. Podría mencionar los nombres de al menos tres gobernantes que pudieron mostrar interés en el desarrollo de Nayarit, pero que no pudieron cambiar las tendencias porque el pasado avasalló sus tiempos al frente del gobierno.
El crecimiento y el desarrollo de una región, de una entidad federativa, no solamente requieren de la voluntad de los gobernantes. Para lograr tales propósitos también se debe añadir altura de miras, un mínimo de condiciones apropiadas y un elemento que no suele manifestarse en todos los tiempos: el liderazgo con firme base moral y clara idea de su responsabilidad.
Esa altura de miras la ha mostrado el Gobernador Navarro Quintero. Ha mostrado que la economía requiere de la iniciativa privada, del impulso de los particulares que se comprometen a invertir y a crear empleos. Esa altura de miras también se ha manifestado con la promoción y gestión de obras de infraestructura que sirvan per se para crear empleos y que sirvan también para que los particulares se atrevan a invertir y a fortalecer la economía estatal.
El liderazgo del mandatario también está comprometido con la creación de condiciones adecuadas para que la inversión directa se logre concretar en favor de nuestra entidad. Esa inversión no solamente la promueve para un sector, para el rubro turístico. Esa inversión la protege y la promueve en otros sectores, como en el rubro de la ganadería, la industria azucarera, entre otras, en el ánimo de vincularlas entre sí.
Ese liderazgo sirve, de manera sobresaliente, en el aseguramiento de condiciones de legalidad y de gobernabilidad, que se traducen en certeza para inversionistas y en estabilidad que sirve a todo propósito. Ese liderazgo, cabe enfatizar, posee cimientos en toda una estructura de valores. Esos valores no los recogió solamente de su experiencia profesional y política, puesto que la matriz de esos valores, de esos principios, se encuentran en las raíces familiares.
Esas sólidas bases morales del liderazgo del doctor Navarro, como titular del Poder Ejecutivo en el estado, se manifiestan indudablemente en la estabilidad, la seguridad y la gobernabilidad de corte democrático que se registra en Nayarit. No siempre ha sido así. Eso genera confianza y esta se demuestra en cuestiones tan fundamentales como el fortalecimiento de los ingresos propios que se canalizan para el bienestar general, para el desarrollo y para apuntalar el crecimiento con fuerte contenido y sentido social.
El crecimiento, el desarrollo, no son producto de una mano invisible. La mano invisible de Adam Smith, solamente convierte a la economía en una carnicería y una batalla campal, de todos contra todos. El crecimiento y el desarrollo, necesitan de manera clara, del liderazgo político de fuerte esencia moral. La moral, en política, no es ese árbol que da moras, como decía Gonzalo N. Santos, el Alazán Tostado. Las estructuras morales del liderazgo político, son fundamentales para construir una sociedad de bienestar. De esa clase de liderazgo es el que despliega el doctor Navarro Quintero.



