Fue llamado por el Supremo Arquitecto del Universo.
Por Héctor “Chester” Guillén
Tepic.- Hoy nos toca despedir a un joven que desde muy corta edad comenzó a brillar con luz propia. A pesar de venir de una familia ampliamente reconocida en el fotoperiodismo, él forjó su propio camino: leal a sus colores, respetuoso, y siempre apasionado por lo que amaba. Entre esas pasiones, el fútbol ocupaba un lugar especial. En la cancha de Fútbol 7 “La Jaula” lo veíamos cada jueves disfrutar con sus “Diablos”; más que ganar o perder, buscaba la convivencia, la risa y ese tan querido “tercer tiempo”.
Las alarmas se encendieron cuando aquel dolor punzante comenzó a alejarlo poco a poco de su lugar favorito. Después llegó la noticia que ninguno queríamos escuchar: la maldita enfermedad que lo aquejaba. Aun así, sus amigos nunca dejaron de alentarlo. Incluso formaron el equipo “Amigos de Mike”, comandados por su compadre Jumpe, de Panadería Don Primi y el Ojos de Lomas Altas, además el torneo 35+ en la cancha Arena Soccer llevó su nombre con orgullo gracias al gesto del buen Arturo Luna Santana.

Entre los dolores más grandes para él estuvo cerrar su local de mariscos “El Pescadero”, donde muchos —como yo— fuimos fanáticos del ceviche Ahuacatlán, esa deliciosa mezcla de camarón, pescado y aguacate que lo distinguía.
Hace algunos días, un grupo de amigos y empresarios se unieron para crear el Mike Fest, con la intención de reactivar su economía. Pero hoy, viéndolo en retrospectiva, creo que ese día sirvió más para darle un abrazo colectivo, para regalarle felicidad al verlo rodeado de tanta gente que lo quería. Fue, sin saberlo, una despedida hermosa, hecha desde el cariño y la gratitud.
Descansa en paz, mi Mike.
Abrazo hasta el cielo.



