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jueves, mayo 14, 2026

La confusión por la igualdad

La suprema corte de justicia de la nación, confundió igualdad social, con igualdad intelectual, al validar el acuerdo para que por ley ya no se repruebe a ningún alumno

LA SERPENTINA

La confusión por la igualdad

Recientemente la Suprema Corte de Justicia de la Nación, validó los criterios de evaluación, particularmente en torno al Acuerdo 10/09/23 y sus implicaciones sobre la no reprobación o la flexibilización de la escala calificativa de los alumnos de educación básica, lo que ha motivado muchos debates y preguntas sin responder en las escuelas.
Luego de esta aprobación, me tocó ver dentro de los espectáculos que se presentan en la mañanera, es decir a las personas que les da oportunidad de hablar o participar la presidenta del país, a una señora de una edad ya madurona, un poco obesa, y que en forma de baile, daba a entender esta medida oficializada ya por la Suprema Corte de Justicia de la Nación, la señora francamente se veía un tanto graciosa por no llamar ridícula, bailando o dando saltos de un lado a otro, mientras festinaba que ya no iba a ver reprobación.
Entre otras cosas, se burlaba de los que se burlan, diciendo que los muchachos que sacaban diez, se burlaban de los que sacaban cinco, diciéndoles, “lero, lero, yo saqué diez y tu cinco”, entonces ya no iba a ver esas burlas, porque a partir de esta determinación de la suprema corte, todos iban a sacar lo mismo, y que a partir de hoy, en la escuela ya no iba a ver estudiantes malos ni buenos, todos iban a ser iguales, y dijo para cerrar, “ ahora en la escuela serán todos para uno y uno para todos”, palabras de pura saliva, porque quien tenga un centímetro de frente pensante, sabe que en la escuela primaria, sigue existiendo el bulling,, y que los niños son implacables con los otros niños, así que esa ilusión de que ya sin reprobados, habrá una convivencia casi de seminario entre los niños de primaria, es por supuesto algo que aun sin reprobados nunca se dará.
Claro, todo lo anterior dicho y bailado frente a la presidenta Sheinbaum, quien sonreía al ver las gracias de la dama informante de la ya no reprobación de niños en las escuelas.
Ahora tomó de un sitio llamado “Psicología para docentes”, que también tiene videos en YouTube, el siguiente buen comentario:
“Durante años, la calificación ha operado en el aula como el gran «contrato» entre el docente, el alumno y la familia. Para el maestro, el número ha sido históricamente el garrote o la zanahoria; para el estudiante, la moneda de cambio para obtener libertad o evitar el castigo doméstico. Sin embargo, al modificarse las reglas del juego y transitar hacia modelos donde la acreditación parece estar garantizada independientemente del desempeño, se ha provocado un sismo en la autoridad docente. El debate que hoy divide a la opinión pública (entre si es correcto o no «regalar» una calificación) es en realidad la superficie de un cuestionamiento más preocupante para algunas personas, ¿qué queda de la escuela cuando le quitamos el poder del miedo?
La sociedad no suele valorar la educación por el proceso de transformación humana que ofrece, sino por el título que otorga al final del trayecto. En este esquema, la calificación funciona como una divisa. Cuando el Estado, a través de sus tribunales y acuerdos educativos, interviene para devaluar esa moneda (haciendo que el «5» desaparezca del horizonte inmediato), lo que realmente hace es romper el único vínculo que muchos alumnos tenían con el sistema.”, hasta aquí el comentario.
Ahora la opinión de un señor de nombre Temachtiani Tlazohteotl…
“No… No estamos preparados para que los alumnos amen la escuela sin haber consecuencias académicas por su desempeño. Ni antes ni mucho menos ahora que se valora al incompetente, al transa, gandalla y La Narco cultura. Así que no.. no va a suceder nada bueno con sus retrocesos disfrazados de reformas. La disparidad académica, cultural e intelectual entre las clases sociales se hará cada vez más grande y profunda. La calidad educativa, profesional y técnica será en el futuro cercano en el mejor de los casos escasa, casi como una especie en peligro de extinción”.
Parece que la suprema corte de justicia de la nación, que ni la o por lo redondo sabe de dar clases en escuelas de educación básica, confundió la orden de la presidenta de México de hacer una ley educativa donde todos fueran iguales, o cuando menos de validar los criterios de validación escolar donde no hubiera diferencias, con la salvedad de que estas diferencias las padecerá en su vida profesional cada niño que hoy sólo tiene que inscribirse en primer año, para en seis años más, sin ningún esfuerzo, recibir su certificado de primaria…reformas muy avanzadas sin duda…hasta mañana

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