La organización publicó una guía especial para que los periodistas se cuiden mientras ejercen sus labores informativas en los tres países anfitriones de la Copa del Mundo.
El Mundial 2026 no deja de causar suspicacias. En las semanas previas a la inauguración de la máxima cita, Human Rights Watch emitió una guía de precauciones y recomendaciones para los periodistas que cubrirán el evento. El documento incluye sendas críticas a la Federación Internacional, a la que tachan de omisa ante los abusos contra la población de los tres países anfitriones; a los gobiernos de México, Estados Unidos y Canadá; y una serie de observaciones para garantizar el respeto a los Derechos Humanos de periodistas, visitantes y aficionados en el marco de la Copa del Mundo.
Las opiniones más duras de HRW miraron hacia la administración del presidente Donald Trump y sus controvertidas políticas anti-migratorias, la separación de familias, el despliegue de la Guardia Nacional en ciudades demócratas, la represión policial contra manifestaciones ciudadanos, así como sus ataques contra la independencia de los medios de comunicación. “La brutal represión migratoria del gobierno estadounidense, sus políticas discriminatorias y las amenazas a la libertad de prensa hacen que el torneo corra el riesgo de quedar marcado por la exclusión y el miedo”, declaró Minky Worden, director de iniciativas globales de HRW.
Ante dicho panorama, la organización culpabiliza a la FIFA por no utilizar su influencia para conseguir mayores concesiones en favor de los aficionados extranjeros y de los ciudadanos estadounidenses. Especialmente problemático para HRW es el veto viajero que aún impera sobre una docena de países para entrar a Estados Unidos; seguidores procedentes de Haití e Irán, por ejemplo, no podrán apoyar a sus selecciones en los estadios. En 2022, FIFA estableció una política de Derechos Humanos, para contrarrestar las críticas vertidas contra la organización del Mundial de Qatar, pero HRW considera que dicho marco es sólo letra muerta. “La FIFA apenas ha tomado medidas para hacer frente a estos riesgos. Todos los comités de las ciudades sede del Mundial, salvo uno, han incumplido su compromiso de presentar los planes de acción en materia de Derechos Humanos que la FIFA prometió antes del torneo, o bien han elaborado planes que ignoran o no abordan adecuadamente los riesgos, incluidos los que afectan a los inmigrantes, las personas LGBT y los periodistas”, sentencia el informe de HRW.
“FIFA debería pactar una ‘tregua de ICE’
Una de las propuestas de HRW es que FIFA establezca, en conjunto con las autoridades federales estadounidenses, una ‘tregua’ para que las fuerzas del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE, por sus siglas en inglés) cesen sus operaciones durante la Copa del Mundo y, por supuesto, no se aparezca en los perímetros de los estadios. HRW también criticó la concesión del FIFA Prize Award a Donald Trump, durante el sorteo del Mundial en diciembre de 2025, la cual calificó como un ejemplo prototípico de sportswashing: “La federación mundial de fútbol no había establecido ningún proceso transparente para la entrega del premio, que parece haber sido creado a toda prisa para Trump. La función de la FIFA es contribuir a que el Mundial sea un torneo seguro y exitoso, no inventarse un Premio de la Paz”, escribió Worden en el dossier.
“El llamado ‘Premio de la Paz’ de la FIFA se concede en un contexto marcado por detenciones violentas de inmigrantes, despliegues de la Guardia Nacional en ciudades estadounidenses y la servil suspensión de las propias campañas contra el racismo y la discriminación de la FIFA. La FIFA de Infantino está facilitando la campaña de sportswashing de la administración Trump. Trump se ha autoproclamado presidente del Task Force de la Casa Blanca sobre el Mundial de 2026, y los riesgos para los derechos humanos derivados de las políticas de visados e inmigración de EE. UU. van en aumento”, denuncia Worden.

