LineShine supera a El Capitan con tecnología desarrollada dentro del país asiático.
Por NotiPress
Ciudad de México.- China volvió a ocupar el primer lugar mundial en supercomputación con LineShine, un sistema instalado en el Centro Nacional de Supercomputación de Shenzhen. La máquina superó a El Capitan, el equipo estadounidense que encabezaba la clasificación TOP500 desde 2024, y reabrió la competencia tecnológica entre Beijing y Washington.
El avance ocurre en un escenario marcado por aranceles, controles de exportación y restricciones sobre chips, programas informáticos y componentes usados en computación avanzada. En ese contexto, LineShine no solo representa una mejora de rendimiento, también muestra la capacidad de China para desarrollar infraestructura propia en un sector estratégico.
Qué es LineShine y por qué importa
La clasificación TOP500 mide desde 1993 cuáles son las supercomputadoras más potentes del mundo. El listado se actualiza dos veces por año y evalúa velocidad, rendimiento real y eficiencia energética mediante pruebas estandarizadas.
LineShine devolvió a China a la cima después de casi una década sin liderar el ranking. El sistema supera en más de 20% la capacidad de procesamiento de El Capitan, ubicado en Livermore, California.
La supercomputadora china alcanza 2,198 exaflops, una medida usada para calcular operaciones por segundo. Su consumo eléctrico se acerca a los 42.2 megavatios, cifra relevante en un campo donde la potencia también exige enormes cantidades de energía.
Una supercomputadora sin GPU
Uno de los datos más llamativos de LineShine es que no utiliza unidades de procesamiento gráfico, conocidas como GPU. Estos componentes son habituales en muchas supercomputadoras modernas, especialmente en sistemas vinculados con inteligencia artificial.
En cambio, LineShine funciona únicamente con unidades centrales de procesamiento, o CPU. Estos componentes son comunes en teléfonos inteligentes, computadoras personales y laptops, aunque su uso exclusivo resulta menos frecuente en sistemas científicos de gran escala.
La infraestructura también fue desarrollada dentro de China. El sistema usa la plataforma LingKun, cerca de 45,000 procesadores LX2 y una red de alta velocidad llamada LingQi. Además, opera con Kylin OS, un sistema basado en Linux utilizado en infraestructuras científicas y gubernamentales del país.
El mensaje detrás del avance
El regreso de China al primer puesto del TOP500 gana relevancia en medio de la carrera entre Estados Unidos y el gigante asiático por obtener la supremacía tecnológica. Por tal motivo, Washington impuso controles durante la primera administración de Donald Trump y se mantuvieron durante el mandato de Joe Biden. Las medidas buscaron limitar el acceso chino a componentes, software y plataformas vinculadas con computación avanzada.
Las restricciones se intensificaron nuevamente durante la actual gestión de Trump, en especial sobre GPU, chips avanzados y componentes relacionados con inteligencia artificial. Frente a ese escenario, Jack Dongarra, coautor del TOP500, explicó que China debió invertir en nuevas arquitecturas para competir con los sistemas de mayor rendimiento de Estados Unidos.
Un liderazgo con componentes propios
LineShine concentra varios elementos centrales de la disputa tecnológica actual: potencia de cálculo, independencia de proveedores externos y desarrollo local de hardware y software. Su llegada al primer puesto del TOP500 coloca a China otra vez en el centro de la carrera global por la supercomputación.



