Gill se convierte en leyenda tras parar en la tanda de penaltis los tiros a Havertz y Woltemade y el fallo último de Tah. Esta Paraguay es histórica.
Paraguay está en octavos. Costó y era impensable que sucediera de esta manera. Alemania se atragantó de cabo a rabo. Julio Enciso y Havertz anotaron en el tiempo reglamentario y el marcador no volvió a moverse. El VAR evitó la remontada de Alemania tras activar la Ley ‘Anti-Arsenal’ en la prórroga. En los once metros, Paraguay no falló. Gill se convirtió en leyenda tras pararle los penaltis al propio Havertz, Woltemade y Tah. Paraguay es histórica. Espera ahora a Francia o Suecia.
Y la gran sorpresa la dio Alemania. Julian Nagelsmann escuchó, al fin, las súplicas de la afición, la prensa y prácticamente todo el mundo para darle la titularidad a Deniz Undav. No por deseada su primera titularidad fue inesperada. El debate con el delantero del Sttuttgart ha durado mucho, quizá demasiado. Está enchufado y, en una Mannschaft que hizo aguas contra Ecuador, cuantas más variantes en ataque, mejor. El gran damnificado fue Jamal Musiala. Se esperaban grandes cosas del diez del Bayern, pero su irregularidad en la competición ha pasado factura.

Unión e igualdad
En otro giro de guion, también inesperado, fue Paraguay quien amagó con noquear primero. Julio Enciso encontró un carril libre para meterse hasta la cocina y sorprender. Menos mal que Tah estaba ahí para mandar la ocasión a córner. Desde el saque de esquina, y tras varios rebotes, fue Neuer, en dos tiempos, quien esa vez paró los pies Junior Alonso. Era el primer minuto de juego y Alemania estaba a merced de los guaranís.
Se jugó a lo que Alfaro quiso. Encerrados atrás, en un bloque bajo y con la presión en zona de tres cuartos para intentar cazar la contra. No necesitaban la posesión. ‘¿Para qué?’, debieron pensar. Así se anuló a Alemania durante todo el primer tiempo. Hasta que al borde del descanso llegó la primera. A centro de Galarza, tras una gran recucuperación de Bobadilla, Enciso estrenó el marcador de cabeza. Porque, y como dice el dicho, ‘un paraguayo que no sepa ir por arriba no es paraguayo’.
La Joya del Strasbourg se está dando a conocer al mundo. Está por encima de sus compañeros en cuanto a talento bruto se refiere. Se echa el equipo a la espalda. El juego fluye a través de sus piernas. Promete dar guerra para el futuro. Ser importante y por qué no soñar con dar el salto a un grande. El Mundial le está llevando al siguiente nivel y qué importante es para la Albirroja.
Esperanza
Y fue de nuevo Enciso el que volviera a poner a la Manschaftt en un aprieto. A la reanudación le ganó la partida a Kimmich, que dejó vendido a Neur con un pase sin gracia. El guaraní aprechó para sorprender delante del portero, pero esa vez la historia fue diferente. Se salvó Nagelsmann, al que otra vez se le ven las costuras. Pero Alemania es Alemania y su orgullo se impuso, por fin. A la hora de partido Wirtz puso un centro tenso para que Havertz, con la coronilla, empatara el partido.

Borrón y cuenta nueva. Alemania apretó para la remontada y la Albirroja dio un paso al frente. No así Enciso, que tuvo que ser sustituido tras sentir unas molestias. Mauricio, brasileño recién naturalizado para la causa, ocupó su puesto. Llegaba señalado por el propio Alfaro y con la necesidad de reivindicarse. Le sirvió en bandeja de plata la asistencia a Caballero para el segundo, pero el linier anuló la jugada por fuera de juego.
A diez del final, Havertz amagó con la remontada. Otra vez a pase de Wirtz y otra vez de cabeza, el del Arsenal no pudo materializar tras una gran parada de Gill. Tuvo trabajo y aprobó con nota. Mantuvo a raya a Alemania y llevó a los suyos a una prórroga que ya supo a victoria. Dieron la cara. Aguantaron y se ganaron el respeto del público y del mundo.
El milagro
Ya en la prórroga, Paraguay hizo un ejercicio de resiliencia que por poco le sale rana. Tah, a balón parado, marcó el de la remontada, pero el VAR lo anuló tras una pantalla de Anton sobre Gill. Fue la primera vez que se pone en práctica la denominada Ley ‘Anti-Arsenal’ en el Mundial. Salvó a Paraguay y respiraba Alfaro. Se buscaban los penaltis. La gloria estaba a la palma de la mano.
El resultado no se volvió a mover. El partido se decidiría desde los once metros. Se lo llevó la Albirroja. Gill paró las intentonas de Havertz y Woltemade, con fallo de por medio de Sanabria y Balbuena para la sentencia. Tah, en la sexta pena máxima, mandó el balón por encima del travesaño. Canale, esta vez sí, no falló el sexto. Paraguay es de octavos. Sorprende decirlo y es difícil de creer. Ellos nunca dejaron de hacerlo. Jugó su partido y ganó. Ahora esperan a su rival, que se decidirá entre Francia y Suecia.

