Portugal y Cristiano serán rivales de España en octavos. Un golazo de Gonçalo Ramos culmina una remontada agónica iniciada por CR7. El VAR anuló el empate de Gvardiol en el 103′.
El fútbol tiene rescoldos inesperados, giros que no se explican, como que el VAR aparezca de manera salvadora para Portugal para anular un gol de Croacia en el minuto 103, o que Gonçalo Ramos, el sempiterno suplente de Cristiano, se convierta en héroe ante su ausencia. Un golazo suyo de cabeza y el tanto anulado a Gvardiol cuando el partido moría clasificaron a Portugal y lo emparejan con España en octavos. Antes había marcado de penalti CR7 en el inicio de una remontada épica de los portugueses, rival de enjundia para La Roja en Dallas. Habrá que acabar con el buen equipo portugués y con su leyenda para estar en cuartos.

No es un equipo perfecto, pero a Portugal la entrada de Rafael Leão en el once le sentó bien. El extremo aporta cosas distintas a João Félix y, por supuesto, a Bernardo Silva. La profundidad, la manera de atacar el espacio, mejoró a Portugal. Por su banda se generó la ocasión inicial, un pase atrás que remató dos veces Bernardo Silva, una con Livakovic como salvador y la otra abortada entre el tumulto defensivo croata. Mandaba Portugal. Supo resistir Croacia y amoldarse al escenario, una cualidad que le distingue mejor que a ninguna selección. Nunca parecen morir los croatas, como tampoco Modric, que fue creciendo en el partido y asentado a los de Dalic.

Para cuando Portugal quiso darse cuenta, Croacia ya estaba de lleno apretándole las clavijas. La entrada de Matanovic por Budimir ofreció más ardor arriba. Poco a poco se fueron soltando balcánicos. Amenazó Kovacic con una incursión de las suyas desde atrás y casi a continuación, con Portugal deshilachada, vino el gol. El centro de Stanisic superó a los centrales y sorprendió a Cancelo, blando. Perisic, que apareció por detrás, resolvió con la izquierda por bajo. Con ese tanto superó a Suker, casi nada.

