Abusos en Camp East Montana llevan a HRW y ACLU a exigir su cierre.
Por NotiPress
Ciudad de México.- Human Rights Watch (HRW) y la Unión Estadounidense por las Libertades Civiles (ACLU) solicitaron cerrar Camp East Montana tras documentar una serie de presuntos abusos contra migrantes detenidos. El informe recoge testimonios de personas que aseguran haber sido golpeadas por guardias, ignoradas durante emergencias médicas y encerradas durante semanas sin ver la luz del sol.
El centro funciona dentro de Fort Bliss, en El Paso, Texas, y puede albergar hasta 5.000 personas. Desde su apertura en agosto de 2025, la instalación creció con rapidez hasta convertirse en el mayor centro de detención migratoria de Estados Unidos.
Golpes por pedir comida, medicinas o salir al patio
El informe se basó en 80 entrevistas, incluidas 71 con personas detenidas en Camp East Montana entre octubre de 2025 y junio de 2026. La investigación señala que 64 entrevistados dijeron haber sufrido o presenciado palizas dentro de las carpas del complejo. Los testimonios describen incursiones de guardias vestidos de negro, con el rostro cubierto y sin identificaciones visibles.
Germán L., uno de los detenidos, relató: «Los guardias nos golpearon. Cuando alguien se defiende, se desquitan con todos nosotros«. También afirmó que los golpes ocurrían cuando alguien reclamaba comida, medicamentos o acceso a sus derechos.
Las protestas por falta de alimentos recibieron respuestas violentas, de acuerdo con el documento. Armando G. contó que siete guardias lo derribaron durante una huelga de hambre. «Uno de ellos me estaba estrangulando, otro me tiró del pelo y me golpeó la cabeza contra el suelo«, declaró.
Otro detenido, Ricardo H., dijo que fue golpeado después de pasar más de 20 horas sin recibir comida. «A mis 31 años, nunca había visto la muerte hasta ese día. Pensé que me iban a matar«, señaló.
Un mes sin ver el sol
Los detenidos también describieron periodos prolongados sin recreación ni acceso al exterior. Algunas personas permanecieron hasta un mes dentro de los módulos, acompañadas por decenas de internos y sin luz natural.
Lorenzo P. relató que la desesperación llevó a varias personas a reunirse frente a las puertas metálicas. «Yarda, yarda, yarda!«, gritaban para exigir que los llevaran al patio.
El aislamiento se utilizó además como castigo, según HRW y ACLU. Cuando llevaba 17 días en aislamiento, Germán L. aseguró que recibió un documento en el cual se le acusaba de haber intervenido en una pelea y agredido a un oficial. El detenido rechazó esa versión, se negó a firmar el reporte y afirmó que el castigo fijaba 30 días de aislamiento, pese a que insistió en que las cámaras demostrarían que nunca atacó a nadie.
Solicitudes médicas que nunca reciben respuesta
El sistema de atención médica dependía de hojas de papel donde los detenidos anotaban su nombre, número de registro y síntomas. Los guardias debían entregar las listas al personal sanitario, aunque casi todos los entrevistados reportaron solicitudes ignoradas.
Dante, quien padecía una afección cardiaca, afirmó: «Presentamos muchas solicitudes médicas, pero ni siquiera las miran. Las tiran a la basura«.
El informe documenta retrasos en tratamientos para diabetes, hipertensión, neuropatías y enfermedades gastrointestinales. Una mujer con una lesión ocular aseguró que no recibió ayuda inmediata y posteriormente fue diagnosticada con glaucoma y riesgo de pérdida permanente de la visión.
Baños con heces y duchas inundadas
Cada módulo podía alojar hasta 72 personas con seis baños y seis duchas. Los testimonios describen pisos cubiertos de agua, drenajes obstruidos, olores persistentes y superficies contaminadas con orina y heces.
Ruben M. explicó que algunas duchas llevaban meses descompuestas. Sobre los baños, afirmó: «El olor a orina y heces es constante y repugnante«.
El informe también subraya que varias de las irregularidades ya habían sido detectadas por el Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE). En abril de 2026, una investigación interna de la agencia identificó violaciones a los estándares federales de detención, entre ellas usos de la fuerza que no fueron reportados, negligencia médica, fallas en la prevención del suicidio, deficiencias en los mecanismos para denunciar abusos y omisiones en la atención de las solicitudes presentadas por los detenidos. HRW y ACLU sostienen que sus hallazgos corroboran esos mismos patrones documentados por la investigación interna.
HRW y ACLU solicitaron al gobierno estadounidense terminar con el uso de Fort Bliss para detención migratoria y sustiturla por programas comunitarios con asistencia legal, vivienda y apoyo laboral, además de liberar a personas embarazadas, adultos mayores y detenidos con enfermedades graves.
Los organismos también solicitaron investigar a los contratistas responsables de construir y operar el centro, así como reforzar los organismos independientes encargados de supervisar las condiciones de detención. Entre sus pedidos figuran inspecciones sin aviso previo, acceso del Congreso a las instalaciones y mecanismos efectivos para recibir e investigar denuncias de abusos.
El informe también exige atención médica oportuna, entrega regular de medicamentos, acceso a servicios de salud mental y la prohibición del aislamiento prolongado. Las organizaciones pidieron garantizar llamadas confidenciales con abogados, visitas legales sin trabas y el traslado de los detenidos a sus audiencias judiciales.
Además, solicitaron al Congreso investigar las muertes bajo custodia de ICE y establecer controles específicos sobre el uso de la fuerza, la atención sanitaria y las condiciones de higiene dentro de los centros migratorios.



