Mi admiración nace y crece por la apertura de Emilio para que yo hiciera las primeras publicaciones en un diario local. Me refiero al año 1979, seis años después de que fuera fundado el diario. El tiempo parecía una eterna ilusión.
Dos grandes escuelas
Las fuentes de la historia: sus ilustres protagonistas
Por Ernesto Acero C.
Fue una breve y enriquecedora conversación de poco más de cuatro horas. Todo fue tejer, no atar cabos sueltos, dado el poco tiempo que sólo pudimos alargar con la ingesta de café, como en los viejos tiempos. Nos habíamos citado un par de días antes a las diez de la mañana en el café del muy querido amigo Felipe Solís. A las 9 horas con 59 minutos, empecé a marcar al teléfono de Emilio Valdez para avisarle que ya estaba en el lugar de la cita. Debí colgar de inmediato porque a unos cuantos metros ya estaba dirigiéndose a la mesa mi admirado interlocutor.
Mi admiración nace y crece por la apertura de Emilio para que yo hiciera las primeras publicaciones en un diario local. Me refiero al año 1979, seis años después de que fuera fundado el diario. El tiempo parecía una eterna ilusión.
El “Diario del Pacífico”, publicación impresa que fue una de las dos escuelas más importantes de periodistas ilustres. La otra escuela de grandes periodistas es la historia de El Nayar, que fundó y dirigió Antonio Pérez Cisneros. Ese diario, El Nayar, luego se convertiría en la cuna donde nace Meridiano, por lo que se suele mencionar con la doble denominación de El Nayar-Meridiano.
Luego de los saludos de rutina, le comenté a Emilio mi interés por recordar (para consignar por escrito), los tiempos que él vivió, algo de su trayectoria y lo que produjo la Escuela Superior de Periodismo en lo que se constituyó el “Diario del Pacífico”, que él dirigió casi desde su fundación en 1973. De inmediato dimos inició a la plática y mi invitado lo hizo con una anécdota.
Esta es la historia. Me dice Emilio: “Solía llegar al café Xiecá a eso de la una de la tarde, cuando el lugar estaba casi vacío”. Luego de los primeros pasos al interior del establecimiento (creación de don Ramón Mercado), vi al fondo una mesa ocupada por dos personas. Uno de esos parroquianos era el legendario dirigente comunista Blas Zamundio Vidal, quien me hizo señas levantado las manos para que me acercase con ellos. Cuando lo saludé, de inmediato me presentó a su acompañante: era Emilio “El Indio” Fernández, el director de cine, mismo que en 1974 dirigió el impresionante filme “La Choca”.
El mundo es tan pequeño que sabe caber en la palma de la mano. Algunos protagonistas de la citada cinta de “El Indio” Fernández son Mercedes Carreño, Gregorio Casal y Pilar Pellicer (en el papel de “La Choca”). Valga otra digresión para señalar que la voluptuosa belleza de Meche Carreño estuvo presente en Ixtlán del Río, Nayarit. Ahí participó como jurado en el certamen Señorita CBTis 27 del año 2004 e hizo una presentación especial bailando una pieza musical de B. B. King (con el título “Paying the cost to be the boss” –ver https://www.youtube.com/watch?v=FoRnujw5DXU–). Me dicen que ella estuvo viviendo un tiempo en ese lugar.
El café “Xiecá” ya no existe desde hace varios años. El lugar era un espacio de encuentro de periodistas, intelectuales, artistas, pintores, músicos y naturalmente de periodistas. Hay una canción bellísima que describe un momento de cambio que nos lanza en una nube de recuerdos, a una época irrepetible. Me refiero a la canción escrita por Jaques Plante y Charles Aznavour, “La bohemia”. Ahí, los autores terminan su remembranza con una estrofa aplicable a lo ocurrido con el café “Xiecá”: “Hoy regresé a París, crucé su niebla gris y lo encontré cambiado. / Las lilas ya no están, ni suben al desván moradas de pasión. / Soñando como ayer, rondé por mi taller, mas ya lo han derrumbado, / y han puesto en su lugar, abajo un café-bar y arriba una pensión”. Hoy, donde estaba el café “Xiecá” han puesto en su lugar un laboratorio de análisis clínicos. Hasta eso, de los más “económicos”. Fin de esta necesaria digresión. (Primera de tres partes).



