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jueves, agosto 27, 2026

Militantes políticos, no partidos políticos de izquierda o derecha

Hoy en Nayarit ya no hay izquierda de la que se pueda hablar, exceptuando algunas figuras políticas sin partido o algunos militantes de Morena. A esas siglas se sumaron figuras políticas con décadas de trabajo político como izquierda de sólida formación ideológica.

Partidos inexistentes

Militantes políticos, no partidos políticos de izquierda o derecha

“Una pregunta que no se han hecho nuestros politólogos: ¿por qué no hay partidos políticos en México? Si los hubiese, Reyes Heroles no habría tenido necesidad de inventar la actual reforma política”

Octavio Paz

A fines de los años cincuenta, principios de los gloriosos sesenta y todavía en los setenta y ochenta, hubo izquierda en Nayarit, no institucional, sino personal. No fueron los pepinos sus protagonistas. Las expresiones de izquierda solamente pueden relacionarse con figuras de tanto valor moral como Blas Zamudio Vidal, Jesús Pinzón Medina, Jesús T. Barrón, y Octavio Camelo, entre otros. Todos ellos y más fueron parte de una intentona por articular un movimiento arraigado en la población. Sea por la razón que sea, “haiga sido como haiga sido”, ese movimiento de izquierda no prosperó y no se convirtió en partido. Hoy en Nayarit ya no hay izquierda de la que se pueda hablar, exceptuando algunas figuras políticas sin partido o algunos militantes de Morena. A esas siglas (Morena) se sumaron figuras políticas con décadas de trabajo político como izquierda de sólida formación ideológica.

En los setenta, se les decía “pepinos” a quienes se escudaban en las siglas del PPS. En 1975, los pepinos armaron un zafarrancho que se quedó en la nada, pues carecían de razones y sobre todo de autoridad moral. Los mismos pepinos que en 1961 aceptaron beneficiarse con un fraude electoral en las elecciones intermedias federales, en 1975 lloraban por un supuesto fraude. El fraude de 1961 fue cometido por el PRI contra el PRI para obsequiar con una diputación federal a un pepino, a Manuel Stephens García. El fraude del que no hablan los pepinos está plenamente documentado; el “fraude” de 1975 del que sí hablan, carece de todo sustento racional y prueba.

Cuando los pepinos cayeron enredados en sus propias trampas, empezó a construirse una verdadera alternativa de izquierda. Me refiero a la reforma reyesheroliana de 1977. Con esa reforma entró al escenario una izquierda histórica (el PCM) y una más flexible, maleable, como lo fue el Partido Socialista de los Trabajadores (PST). Ya estando el PAN, otro partido de derecha (sinarquista) recibió el registro, el Partido Demócrata Mexicano (PDM).

El oportunismo llevó al Poder Legislativo a varios pepinos bajo las siglas del PCM-PSUM-PMS. Recordemos que las siglas del PCM luego se convirtieron en las otras dos que aquí se mencionan (1919–1981, 1981–1987 y 1987–1989). El registro de estas siglas desaparece tras el registro del PRD.

Como ha ocurrido en todo momento, la izquierda no logró consolidarse como partido político. Lo intentaron numerosos dirigentes como Pablo Gómez, Valentín Campa, Arnoldo Martínez Verdugo, Demetrio Vallejo, Gilberto Rincón Gallardo, Gerardo Unzueta, entre tantos, tantísimos otros.

Con el acta de nacimiento del PRD, se expidió adjunta el acta de defunción del PCM. Con las exequias del PCM, también quedó sepultada la voluntad democrática y la vocación política de lo que prometía ser un partido de izquierda. Algunas expresiones que cargaban con el gen del oportunismo, también aportaron elementos para el nepotismo “político”. Espero que se me acepte este horrible oxímoron: “nepotismo político”. La figura retórica que propongo equivale a decir “dictadura democrática”, o a hablar de “santos diabólicos”. En fin, dicho de otro modo, aquellos militantes encarcelados, perseguidos por sus actividades políticas, en numerosas ocasiones fueron excluidos de cargos públicos.

En Nayarit, las expresiones de izquierda se reducen a figuras personales, no a organizaciones institucionales. En Nayarit, durante todo el siglo XX no hubo partidos políticos. Creo que a eso se refería Octavio Paz, en el plano nacional, en la entrevista que Julio Scherer le hizo en diciembre de 1977.

Los partidos políticos serían el medio, el caldo de cultivo de la militancia, base y dirigencia; teóricamente pueden ser o son la esfera donde se formaría la clase política. Así pues, si no hay partidos no hay clase política. Si no hay clase política, menos aún puede haber una clase política segmentada en izquierdas o en derechas. Podemos hablar de figuras de izquierda, como Luis Fernando González Montes, como Blas Zamudio, Juan Ramón López Tirado, Eduardo Saucedo, entre otros pocos, muy pocos. Lo demás es oportunismo, es nepotismo. Algunas de esas expresiones de lo que fue la “izquierda” han heredado cargos con sus familiares, con sus conyugues, hijos, primos, sobrinos y demás. Esas “izquierdas” abandonaron sus principios para engordar sus carteras, para beneficiarse a título personal. Las “izquierdas” que combatieron solamente sus propias miserias materiales, realmente nunca fueron “izquierdas”. Me refiero a esas “izquierdas” que aceptaron corromperse para mejorar sus finanzas personales o familiares.

Creo que don Efraín Huerta vislumbró correctamente lo que acontecía desde sus tiempos. El “gran cocodrilo” lo reduce todo a un poemínimo («Desconcierto»), en el que concluye así: “A mis / Viejos / Maestros / De marxismo / No los puedo / Entender: / Unos están / En la Cárcel / Otros están / En el / Poder”. O también podría aplicarse el palíndromo de Tito Monterroso: “¡Acá, caca!”.

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