Hace unos días el ex jugador del equipo estudiantil dejó la institución y su cargo al frente de la dirección de fuerzas básicas.
La salida de Raúl Alpízar de la dirección de Fuerzas Básicas de Pumas permite hacer un balance de su gestión más allá de las circunstancias de su partida. Para medir el trabajo de una cantera no basta con contar títulos juveniles ni debuts en Primera División: el verdadero indicador está en cuántos futbolistas consiguen consolidarse con el primer equipo.
Durante su etapa al frente de las fuerzas básicas, siete jugadores debutaron en el máximo circuito y, hasta antes del actual torneo, acumularon 17 mil 55 minutos como profesionales.
El líder de esta generación es Jorge Ruvalcaba, con 7 mil 500 minutos. Formado en Pumas, debutó a los 20 años y es, por mucho, el futbolista que mayor continuidad ha conseguido. Incluso tuvo la oportunidad de jugar en Europa antes de regresar al conjunto universitario.
Le sigue Pablo Monroy, también producto de la cantera, con 4 mil 310 minutos desde su debut a los 20 años. Entre Ruvalcaba y Monroy concentran 11 mil 810 minutos, casi 70 por ciento del total de los siete jugadores.
El tercer lugar corresponde a Ángel Azuaje, con 1 mil 777 minutos. Debutó a los 20 años y es el único jugador de esta lista que no fue formado en Pumas. Su caso, por ello, debe analizarse de manera distinta al resto cuando se evalúa directamente la productividad de la cantera.
Después aparecen Ángel Rico, con 1 mil 201 minutos, y Alek Álvarez, con 1 mil 19. Ambos fueron formados en Pumas y debutaron a los 19 y 18 años, respectivamente. Aunque ya tuvieron su estreno en Primera, todavía necesitan mayor continuidad para ser considerados piezas consolidadas.
La lista la completan Pablo Lara, con 720 minutos tras debutar a los 19 años, y Santiago López, quien suma 528 minutos después de estrenarse a los 18.
Los números muestran un balance con claroscuros. Siete debuts representan una producción importante de futbolistas, y seis de ellos fueron formados en la cantera universitaria. Sin embargo, cuando el criterio cambia de debutar a consolidarse, la lista se reduce principalmente a dos nombres: Ruvalcaba y Monroy.
Ese es el verdadero pendiente que deja la gestión de Alpízar. Pumas no necesita únicamente jóvenes capaces de llegar a Primera; necesita convertir esos debuts en carreras sostenidas, con protagonismo y permanencia en el primer equipo. La nueva etapa de Fuerzas Básicas tendrá, por tanto, un desafío muy concreto: hacer que más canteranos no solamente debuten, sino que se queden.

