La unidad fundamental ya es una realidad objetiva en el estado, por lo que no se requiere construir lo que ya está construido.
Reconociendo pluralidad
Más unidad para reforzar el liderazgo, lo que sigue
Por Ernesto Acero C.
«Nosotros, los economistas, creemos que somos tipos tan fantásticos, pero la clave es la política. La política es la clave porque son las “polities”, o las organizaciones políticas, las que hacen y definen las reglas del juego»
Douglass North
En Nayarit existen condiciones propicias para reforzar la unidad en torno a los liderazgos que ofrezcan resultados. La unidad fundamental ya es una realidad objetiva en el estado, por lo que no se requiere construir lo que ya está construido. El estado de Nayarit no es una entidad de divisiones ni de divisionismo. El estado de Nayarit es un territorio propicio para la crítica, no para la descalificación barata. Nuestra tierra es campo propicio para la competencia, no para la incompetencia. Ese clima democrático y exigente es consecuencia del trabajo que ha sido realizado por el mandatario estatal Miguel Ángel Navarro, desde su liderazgo como titular del Poder Ejecutivo.
Esa unidad en un clima democrático es condición sine qua non para que las contiendas electorales que se avecinan el próximo año, no descarrilen el tren que lleva la esencia del estado. La unidad no se debe entender como clima acrítico y monolítico. La unidad que se ha construido en Nayarit es la que respeta y reconoce, y hasta propicia, la diversidad en formas de pensar, asociarse y ejercer los derechos políticos, civiles, democráticos, constitucionales.
La unidad requiere de diálogo, exige respeto mutuo y ánimo incluyente, talante contemporizador. Esos valores políticos, de corte democrático, siempre han acompañado al mandatario nayarita que ha sabido llevar a niveles de órdago las herramientas políticas como la capacidad de acercar a los distintos para bien de todos.
El diálogo es uno de los instrumentos de la política que acerca a tirios y troyanos. Se sabe a ciencia cierta que “hablando se entiende la gente”, Es verdad. Hablando se han construido acuerdos con todas las fuerzas políticas, incluso con aquellos que se auto excluyen por intereses bastardos, ajenos al bienestar de los nayaritas. La unidad en torno a los superiores intereses de los nayaritas ha valido la pena. Esa unidad de corte democrático ha sido construida y como ha sido a lo largo de la historia de nuestro estado, las próximas elecciones ponen en serio riesgo esas condiciones que requiere el desarrollo del estado.
Los procesos electorales en Nayarit se han tendido a degradar por su calidad, pues se recurren a estrategias que usan el lodo como materia prima para enfurecer a electores. Ese lodo solamente hace daño al clima de unidad democrática que se requiere para que se mantenga el ritmo de desarrollo, de crecimiento de la economía.
La unidad que requiere el estado se empieza a reforzar. Para eso, las fuerzas políticas que actúan en nuestra entidad se acercan y dialogan, empiezan a definir intereses legítimos y propuestas que sumen a un proyecto en el que las contiendas electorales no obstruyan el proceso de transformaciones. En efecto, los procesos electorales deben rendirse ante los superiores intereses de los nayaritas.
El estado de Nayarit requiere de proyectos que sirvan para su desarrollo, no utopías y menos demagogia. La política debe privilegiar la competencia. Donde no hay competencia se impone la incompetencia.
Los años recientes han servido para poner un freno a las inercias de subdesarrollo. También se han sentado las bases de un nuevo modelo de desarrollo que sirvan para relanzar al estado en el ámbito de la economía. Esa es una clave fundamentalísima para que cambien las cosas en Nayarit. El estado de Nayarit requiere de una profunda transformación de su estructura económica, lo que hará viable el futuro del estado en diferentes dimensiones.
Para que el estado cambie se requiere hacer política en términos inconmensurables. Debe entenderse que el gobierno es de naturaleza política. Por tanto, el gobierno debe hacer tanta política como sea posible sin descuidar la administración de las cosas públicas, por lo que se debe hacer un nivel de administración tanta como sea necesaria y suficiente, con altura de miras, eso sí.
La política es la clave para que Nayarit refuerce la ruta del desarrollo del estado, como hemos visto en los recientes tiempos. Es por tal razón que la más alta responsabilidad que recae en el gobierno, es el del liderazgo, el de cumplir con dispositivos constitucionales clave. Esa definición hunde sus raíces en el texto del artículo 25 de la constitucional federal. En el primero de sus párrafos, se dispone que “Corresponde al Estado la rectoría del desarrollo nacional para garantizar que éste sea integral y sustentable, que fortalezca la Soberanía de la Nación y su régimen democrático y que, mediante la competitividad, el fomento del crecimiento económico y el empleo y una más justa distribución del ingreso y la riqueza, permita el pleno ejercicio de la libertad y la dignidad de los individuos, grupos y clases sociales, cuya seguridad protege esta Constitución”. Para cumplir con ese mandato plasmado en el Pacto Federal, es necesario hacer política, mucha política.
El liderazgo político es necesario. Este debe reforzarse, debe robustecerse y para eso se requiere de figuras fuertes, respetadas y reconocidas por su trabajo de años, por sus resultados a lo largo de sus trayectorias. En ese curso de la historia está el estado de Nayarit. Se debe pisar fuerte, para que el estado no regrese a escenarios indeseables.



