La Serie del Caribe en Jalisco está en terapia intensiva con pronóstico reservado.
Por Pablo Alí García
Tepic.- No hay otra palabra para describir lo que estamos viendo en el «Charro Park». Los dueños del dinero y los «genios» de la Confederación del Caribe pensaron que con solo poner el logo y vender boletos al 2×1 la gente iba a lamerles las manos.
¡Se equivocaron! El aficionado al béisbol no es tonto, y hoy, la Serie del Caribe en Jalisco está en terapia intensiva con pronóstico reservado.
¿DÓNDE ESTÁ EL RESPETO AL FANÁTICO?
¡Increíble, pero cierto! Nos quieren vender un torneo «Premier» con rosters de Liga Invernal clase B. Sin estrellas de Grandes Ligas, sin prospectos de mlb, esto parece una extensión de la temporada regular, pero con precios de Serie Mundial.
Aquí les dejo las verdades que les arden en las oficinas de cristal:
El «Cuchillazo» a Venezuela: ¡Pura política y cero beisbol! Sacar a Venezuela no solo quitó a un miembro histórico, sino al alma de la fiesta. Mientras aquí vemos gradas vacías, en Caracas están armando su «Serie de las Américas».
La Premura Mata: Seamos claros, los Charros hicieron un milagro organizando esto en semanas, pero el «bomberazo» se nota. No hubo tiempo de armar paquetes turísticos ni de calentar la plaza. Guadalajara es futbolera por excelencia, y si no le das un espectáculo brillante, prefieren quedarse viendo las Chivas.
La Cartera Está Seca: ¿En serio esperaban que los hermanos de Dominicana y Puerto Rico viajaran con una economía golpeada? Sumen a eso la gentrificación del deporte: abonados carísimos en zona VIP. ¡Están locos! Han convertido el beisbol en un evento de «socialités» que no saben distinguir un strike de una bola, mientras el verdadero fan se queda fuera por falta de presupuesto.
La Sombra del Clásico: El Clásico Mundial de Béisbol 2026 está a la vuelta de la esquina. La gente está guardando sus centavos para ver a las verdaderas estrellas, no para ver un torneo donde la mayor atracción es una promoción de cerveza.
MIS PROPUESTAS:
No nos quedaremos en la crítica, es hora de proponer:
La Confederación tiene que dejar de jugar a la geopolítica. Si Venezuela o Cuba tienen sede, se respeta. Cambiar sedes por «presiones» externas solo mata la credibilidad.
Topes en Precios y Abonos Populares: ¡Bájenle a su soberbia! Necesitamos un «Abono Familiar» real, no promociones de último minuto porque el estadio se ve vacío en la tele aun cuando juega México. El beisbol es del pueblo, no de los que quieren ir a tomarse la foto para Instagram.
Incentivos para Bigleaguers: Si la Confederación no negocia con MLB seguros y permisos especiales, seguiremos viendo ligaminoristas. ¡Queremos ver a los caballos!
Sedes con Tradición Real: Panamá ha hecho un gran esfuerzo, pero meter equipos «invitados» a la fuerza sin un plan de comercialización previo solo diluye el nivel.
EL FRACASO DE JALISCO EN EL CARIBE VS LAS “PÉSIMAS ENTRADAS” EN CULIACÁN
Hoy se está jugando la Serie del Caribe en Guadalajara y, siendo directo, no hay pretextos para que ese estadio no esté lleno en cada juego. Tienen a el representante A de México, el campeón jugando en casa. Todo servido para reventar la taquilla.
Y yo me hago la pregunta sin rodeos:
¿Se imaginan ese mismo escenario en Hermosillo, Mexicali o Culiacán? No cabría la gente.
Me voy con números.
La peor entrada de Tomateros en la temporada que acaba de terminar fue el 31 de octubre vs Yaquis: 10,440 aficionados. En medio de crisis de inseguridad, con eventos violentos ese mismo día y con la ciudad en zozobra. Aun así, cinco cifras en la tribuna con un juego poco atractivo en papel. Eso es base de afición, no modas.
Ahora vámonos a la Serie del Caribe actual:
La mejor entrada hasta ahora fue México Rojo (Charros, anfitrión y local) vs Dominicana en inauguración: 8,835 aficionados.
Ese mismo día, a mediodía, México Verde (Tomateros) ante Puerto Rico metió 8,774 asistentes en horario complicado.
Hoy el anfitrión Charros de Jalisco suma en sus 3 juegos de local: 23,553 aficionados.
La peor serie de tres juegos en Culiacán en temporada regular, ante Jaguares, registró 36,691 asistentes. La peor serie supera con margen al anfitrión del Caribe en su propia casa.
Y todavía más claro:
Si sumamos entradas de México Rojo + México Verde, llevan 36,433 aficionados en 5 juegos. Ni así alcanzan la peor serie de tres juegos registrada en Culiacán… y aún con 2 partidos más.
A nosotros los guindas nos dicen soberbios, engreídos o intensos. Puede ser. Pero también hay historia que respalda el carácter de esta plaza.
En 2001 recibimos a Hermosillo como México en Culiacán.
En 2017 recibimos a Mexicali como representante mexicano.
Y la gente se volcó al estadio sin importar rivalidades. El Estadio Tomateros fue casa total del equipo mexicano con llenos diarios y ambiente de Caribe real.
Y lo digo rápido y directo porque también es dato duro:
En 2017 Culiacán rompió récord de asistencia en Serie del Caribe con más de 136 mil aficionados en total.
Hoy, la Serie del Caribe en Guadalajara —aun con Charros siendo locales— está lejos de ese registro. Muy lejos.
Se pueden comprar eventos, producir espectáculos y traer juegos MLB. Pero la cultura de estadio no se renta por semana. La plaza se construye con años de pasión constante.
Y cierro claro, directo y sin matices:
Aun con la ciudad sacudida por temas de violencia, Culiacán sería cuando menos el doble de mejor plaza para una Serie del Caribe que Jalisco. Porque aquí la afición no aparece por moda —responde por ADN beisbolero.
¿Qué sigue? ¿Van a seguir echándole la culpa al clima o a la «mala suerte»? El beisbol caribeño necesita una sacudida desde la raíz antes de que este torneo pase de ser la «Pequeña Serie Mundial» a un cuadrangular de barrio con patrocinio de lujo.
O de plano, no hacerla en años donde se vaya a jugar Clásico Mundial.