Un mes que para México posee mucho significado, porque nos ha mostrado lo capaces que somos en muchos sentidos
Por Diego Mendoza
“… y retiemble en sus centros la tierra”… Así lo enuncia el Himno Nacional y la naturaleza se encargó de recordarnos; septiembre, mes patrio desde 1810 con el grito de Dolores que profirió Miguel Hidalgo, como la historia nos lo ha contado, o quizá como el 13 de septiembre de 1847, donde jóvenes cadetes defendieron la patria de una invasión extranjera; en estos casos la tierra se cimbró, estremeciendo hasta lo más profundo, hasta el tuétano de la nación; pero no han sido las únicas ocasiones que esto ha ocurrido.
Septiembre 19, el año 1985, 7:17 horas aproximadamente hora del centro; literal “Los centros de la tierra” retumbaron con una magnitud de 8.1 en la escala Richter. El desayuno acompañado del programa “Hoy Mismo”, buena forma de empezar un jueves, salir a la calle y solo ver caos, gritos y sangre; familias enteras sepultadas bajo escombros, calles abriéndose como el Mar Rojo lo hizo en tiempos de Moisés; casas y edificios colapsándose por igual, el asfalto moviéndose cuales olas de mar; 2 minutos, solo eso duró, solo eso bastó; las heridas de ese acontecimiento aún se duelen, aún existen.
En la actualidad, a 12 días de cumplirse el trigésimo segundo aniversario del 85, tras haber sufrido las consecuencias de los abatimientos de fuertes lluvias, México vuelve a cimbrarse, retumba en sus centros, las imágenes del 85 comienzan a regresar como “flashbacks” pero ahora en un escenario nocturno, ya que el sismo de 8.2 en la escala Richter ocurrió a las 23:49 horas. Mientras algunos dormían otros más sufrían una pesadilla en carne propia y despiertos; calles llenas de lodo o todavía con estragos de inundaciones y como estocada final, los derrumbes, casas colapsando, mujeres y niños gritando desesperados, algunos grabando con celular para documentar lo ocurrido, otros más llamando a algún familiar; caos nocturno bajo un cielo nublado.
Septiembre, un mes que para México posee mucho significado, porque nos ha mostrado lo capaces que somos en muchos sentidos, nos recuerda la bravura de aquellos caudillos que independizaron la nación, o a aquellos cadetes que nos defendieron a costa de sus vidas; pero también nos recuerda que somos frágiles y perecemos ante desastres que están fuera de nuestra comprensión, lo que nos hace sacar nuestro lado humano, es cuando más solidarios nos volvemos; todos somos México y en México no nos “agüitamos”.



