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martes, julio 28, 2026

La ley, atrasada frente a las ‘falsas encuestas’

La utilización de encuestas electorales (falsas o verdaderas) con fines publicitarios las desacreditó. Durante lustros, se publicaron encuestas que en realidad no lo eran

Para manipular a electores

La ley, atrasada frente

a las ‘falsas encuestas’

La utilización de encuestas electorales (falsas o verdaderas) con fines publicitarios las desacreditó. Durante lustros, se publicaron encuestas que en realidad no lo eran. Los recursos visuales de las encuestas fueron utilizados para convencer a los electores de la ventaja o avance radical de un candidato a un cargo público, hasta ese extremo se llegó. Los gráficos de las encuestas eran inventados o “cuchareados” para engañar a los electores.

En repetidas ocasiones, las encuestas realmente no eran tales. Sencillamente se hacía uso de un lenguaje “estadístico” para hacer parecer encuesta lo que no lo era de ninguna manera. En otras ocasiones, cuando sí se hacían encuestas con resultados indeseados por el cliente, con el mayor descaro y desparpajo, se manipulaban los resultados y así eran publicados. Estas últimas son las que Andrés Manuel López Obrador ha popularizado con el remoquete de “encuestas cuchareadas”.

El mal uso de las encuestas en el escenario electoral las desacreditó. No obstante, una buena encuesta sí puede retratar en un momento dado, la intención del voto popular. Una serie de encuestas puede aportar elementos para derivar tendencias de la intención del voto. Una serie de encuestas bien realizadas puede ser útil para tomar decisiones en cuanto a los contenidos de la publicidad electoral y sus efectos en los electores potenciales.

Estas encuestas, aquellas cuyos resultados no se “cucharean”, en la actualidad suelen ser para consumo interno en un equipo de campaña de un candidato. De esa manera se hacen ajustes a la campaña del candidato, para mantener su ventaja o para remontar malos resultados.

Las encuestas no dejan de ser una manifestación de la estadística aplicada. La estadística sin duda es harto reveladora y, por tanto, útil para orientar la toma de decisiones. Esa estadística se utiliza en diversos ámbitos, como en el empresarial en estudios de mercado, en la ciencia para conocer una infinidad de datos. La estadística no deja de ser una rama de las matemáticas. La encuesta sujeta al rigor metodológico de las matemáticas, son una manifestación de la ciencia misma.

Ahora bien. ¿En qué estado nos encontramos en materia de encuestas en el entorno electoral que vivimos actualmente? La respuesta tiene que ver con la reforma constitucional en materia electoral publicada en el Diario Oficial de la Federación el 10 de febrero de 2014. Derivado de los abusos que se registraron durante las elecciones presidenciales de 2006 y de 2012, el Legislativo decidió incorporar el tema en las reformas. De esa manera, se determinó que sería el naciente Instituto Nacional Electoral (INE) la entidad responsable de aplicar las relativas disposiciones constitucionales y las legales derivadas del Pacto Federal. De esa manera, el tema “encuestas electorales” queda regulado por la Constitución, por la Ley General de Instituciones y Procesos Electorales y el Reglamento de Elecciones del INE, principalmente.

Las disposiciones son en buena medida rigurosas, pues aluden hasta a los criterios de orden científico y de corte administrativo a los que deben sujetarse las encuestas y sus desarrolladores. Cualquiera puede hacer una encuesta, pero (aparentemente) no cualquiera puede publicarla. Quien desee realizar una encuesta debe avisar al OPLE respectivo o a la respectiva instancia del INE. La encuesta debe sujetarse también a los criterios científicos que considera válidos el ente electoral. Hasta aquí, todo bien, en la apariencia.

Lo que ocurre en la realidad, es que una y otra vez se hacen circular “encuestas” que no lo son. Con ellas se pretende influir en el ánimo de quienes toman decisiones al estar frente a cargos de las siglas. Esas “encuestas” también son utilizadas con la intención de influir en el ánimo de los electores.

Las redes sociales se convierten en zona minada con “encuestas” que no lo son. Esa es uno de los innumerables recursos que se despliegan durante los “procesos electorales” y que representan gasto en favor de alguno de los contendientes por el mismo cargo. Los gastos de esas “encuestas” no se reportan ante las autoridades competentes; es como tirar la piedra y esconder la mano. Aunque en estos casos, todo mundo conoce la identidad del que mece la cuna.

En las redes sociales también se procede a difundir toda mentira o duda presentada como verdad sospechosa. Las encuestas falsas o con resultados falseados son mentiras, una y otra vez. Las mentiras se presentan ahora como reportajes o como parte de una serie de interrogantes que llevan la intención de hacer daño con solo cuestionar. Es una vieja táctica digna de los rufianes. [Ahora, el foco de todos los ataques es el Presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, quizá como habría sido la intención desde mucho antes].

Las falsas encuestas o las encuestas cuchareadas por ahora son el menor de los problemas. Lo que importa en el contexto del proceso electoral en curso, es que el uso ilegal de “resultados” de “encuestas”, están fuera del alcance de la acción de la ley.

Los ataques que se orquestan para ser difundidos por internet, pueden ser desplegados desde domicilios en el extranjero. El origen del dinero que se destina a tales actividades, queda fuera del alcance de la autoridad electoral. La ley no puede alcanzar a quienes escapen de la geografía electoral nacional o subnacional.

Un ejemplo de los ataques orquestados en el extranjero en favor de aliados nativos, es la actividad que han desplegado algunos medios estadounidenses. Esos ataques son naturales desde la perspectiva de ese país, en el que los medios se declaran abiertamente en favor de republicanos o demócratas. En México, el apoyo que se brinda por parte de algunos medios a ciertas candidaturas, también son abiertos, aunque con el filtro de la simulación.

Los medios estadounidenses muy pronto van a empezar a publicar “resultados” de encuestas falsas. Esos “resultados” seguramente que van a inventarle más “ventaja” a la alianza derechista integrada por el PAN, el PRI y los restos del PRD. El uso de falsas encuestas serán parte de una campaña cuyo motor es el odio. Esa campaña de ataques será realizada desde territorio nacional y desde el extranjero.

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