Güler alimenta el sueño turco

Una mágica asistencia del madridista permitió a Kadioglu marcar el único tanto de Turquía. Rumanía sufrió, pero tuvo varias ocasiones de peligro. Espera a Kosovo en casa.

Turquía necesitaba dar dos pasos para volver a un Mundial 24 años después y el primero ya lo tiene dado. Lo hizo en Estambul, con la afición apretando, como lo hará en la final ante Kosovo o Eslovaquia. Y lo logró gracias a un Arda Güler que salió ovacionado. El madridista fue clave liderando al equipo sobre el campo y siendo determinante en el marcador. Una gran asistencia a Kadioglu rompió el muro rumano y permitió gritar al Tupras Stadium y a Montella, respirar.

El saque inicial lo utilizó Turquía para dar un pelotazo. Declaración de intenciones: presión alta y acoso ofensivo. Solo un mediocentro posicional (Yüksek) y Çalhanoglu y Güler moviéndose con libertad por delante. Funcionó, fueron indescifrables y ambos crearon las mejores ocasiones turcas. Eso sí, el peligro llegaba por la izquierda.

El partido fue una pesadilla para Ratiu. El lateral rayista sufrió constantemente contra Yildiz y Kadioglu. Terminó el partido habiendo ganado solo uno de siete duelos en el suelo. Rumanía estaba atrás y salía a la contra. Con peligro, porque en una de estas dio al larguero. El árbitro anuló la jugada, aunque era revisable porque el jugador al que fue el balón partía en posición reglamentaria.

Una falta directa de Çalhanoglu, un disparo alto de Güler… las ocasiones se sucedían, con un claro dominador, Turquía, pero con la presión de no meter ninguna. Lo solucionó el madridista en el 53′. Güler, escorado en la derecha, miró a la frontal y vio que Kadioglu se colaba por dentro mientras Ratiu le perseguía sin éxito. El talentoso lateral del Brighton controló y marcó. Estalló en júbilo el Tupras Stadium. Se veía en la cara de los jugadores la magnitud de este gol.

La conexión Güler-Kadioglu se siguió repitiendo. Seguido al gol, Kadioglu no pudo rematar pero la pasó a atrás y fue Yildiz quien dio al larguero. El atacante de la Juventus se fue de vacío, pero no fue porque no lo intentase. Luego, madridista y bianconero hicieron una pared para que Güler volviese a probar a Radu, un coloso durante toda la semifinal.

Rumanía repitió la fórmula de la primera parte: disparo al palo que estaba invalidado pero que podía ser revisable. No obstante, fue la más clara de los visitantes tras el gol. Turquía cerró el partido de forma muy madura y pasó a la final. Güler y Yildiz pueden ser los nuevos Hasan Sas y Hakan Sukür.

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