Paraguay pidió una distribución justa de cuotas mientras Uruguay asumió la presidencia temporal del Mercosur.
Por NotiPress
Ciudad de México.- El Mercado Común del Sur (Mercosur) abrió una negociación central para definir cómo aplicará el acuerdo comercial con la Unión Europea (UE) sin ampliar diferencias internas. El punto sensible está en las cuotas de exportación, porque cada socio busca recibir beneficios proporcionales dentro del nuevo acceso al mercado europeo.
Uruguay quedó al frente de la presidencia semestral tras el cierre de la 68 Cumbre de Jefes de Estado en Asunción, Paraguay. El encuentro colocó al bloque ante dos frentes simultáneos al ordenar el pacto europeo y ampliar negociaciones con economías asiáticas.
Cuotas y equidad en el pacto europeo
El presidente de Paraguay, Santiago Peña, planteó una pregunta ante los presidentes reunidos en la cumbre. «¿Para qué sirve un acuerdo que reproduce las asimetrías que ya existen en lugar de corregirlas?» Después aclaró el reclamo paraguayo sobre los cupos agrícolas y comerciales previstos por el tratado. «Cuándo hablamos de cuotas no pedimos privilegios, pedimos equidad y por eso pedimos que se reconozca esa diferencia«.
Para Paraguay, una aplicación justa significa repartir cuotas y beneficios entre los Estados partes sin reproducir desventajas productivas previas. El canciller Rubén Ramírez sostuvo que la distribución seguía en negociación y pidió partes iguales por los esfuerzos realizados. «Lo que nosotros queremos es que esa distribución sea en partes iguales, considerando los esfuerzos que hemos hecho«.
Asia entra en la agenda comercial
El Mercosur también anunció negociaciones con Japón para un Acuerdo de Asociación Económica (AAE), equivalente en la práctica a un acuerdo comercial amplio. El bloque había desarrollado conversaciones técnicas con Japón desde enero y marzo de 2026, con temas como comercio, inversiones y contexto económico. Uruguay indicó que también buscará avanzar con India y Vietnam, además de Canadá y Emiratos Árabes Unidos.
Yamandú Orsi, el presidente urugayo, asumió la presidencia temporal con una prioridad centrada en aplicar acuerdos comerciales recientes. Esa agenda incluye el pacto con la UE y la Asociación Europea de Libre Comercio, conocida como EFTA por sus siglas en inglés. Su gobierno convocó al sector privado porque las empresas deberán convertir los acuerdos en inversión, empleo y desarrollo.
Lula defendió la integración regional como una política capaz de superar diferencias entre gobiernos y ciclos electorales. Lula resumió esa defensa de autonomía con la frase «nadie es dueño de América del Sur«. En su intervención, afirmó: «El Mercosur no puede funcionar según la elección de este o aquel presidente«.
El resultado inmediato dejó al bloque con una agenda comercial abierta y una discusión pendiente sobre reparto interno de beneficios. Los próximos pasos combinarán la aplicación del pacto europeo con conversaciones hacia Japón, India, Vietnam y otros socios externos.



