Estos dos elementos, son importantes, como para tomarlos en cuenta en la vida diaria. Inciden en lo personal, familiar, social, económico, político e incluso en la ciencia. Pueden generar condiciones transitorias y otras, no tan pasajeras.
Por Juan Alonso Romero
«Estos dos elementos, son importantes, como para tomarlos en cuenta en la vida diaria. Inciden en lo personal, familiar, social, económico, político e incluso en la ciencia. Pueden generar condiciones transitorias y otras, no tan pasajeras«. Literatura sobre el tema.
LA CASUALIDAD
La casualidad, debemos de entenderla, en su justa dimensión.
Como una combinación de circunstancias fortuitas.
Que no se pueden prevenir, ni evitar.
En la vida diaria, la consideramos asociada con varias cosas.
El azar.
La suerte.
O un accidente.
Es también considerada un albur.
También una eventualidad.
Es algo que suele suceder, sin una intención deliberada.
Por lo tanto, no obedece a ningún plan.
A una acción programada.
A una labor de equipo.
LA CAUSALIDAD
La causalidad, es en cambio, la relación universal y necesaria, que existe entre una causa y un efecto.
Donde un evento o fenómeno, al que llamamos–
la causa.
Provoca o genera un efecto.
Efecto, que es el resultado directo de la causa.
SIN EMBARGO
Sin embargo, obedeciendo a causas, que, si son racionales y programadas, la manipulación de la realidad, puede inducir a efectos inesperados. Donde un candidato o candidata que manipula nuestros sentimientos como votantes, que ridiculiza al régimen en funciones, prometiendo cambios a favor “de los pobres”, de las mayorías, induce a que el pueblo cansado, harto de un gobernante o de un gobierno, vea una causa y hasta crea inocentemente en ella. Ofreciendo el manipulador de la esperanza popular.
Que no mentirá, que siempre hablará con la verdad.
No robará, ni él, ni ninguno de su partido o de ganar en su gobierno.
Ni traicionará nunca la confianza del pueblo.
LA SUMA
Si eso se suma al hartazgo que el pueblo tiene de un partido o de un gobierno.
Bien puede ser la base, para que, por esa casualidad, provoque coincidencia en la voluntad popular de ver a ese candidato o partido, como la posible causa para operar con el voto popular a su favor, un cambio social benéfico esperado por ese pueblo esperanzado.
Tomando el pueblo la decisión de hacer caso omiso del refrán de “más vale malo por conocido, que bueno por conocer”.
Siendo así, por esa causa, que el pueblo cae en la trampa de una “publicidad engañosa”.
Con el contenido de una promesa deliberadamente falsa.
Que la casualidad, llega junto con el engaño, a generar el espejismo de un futuro mejor.
Conocido en política, como voto de castigo en contra del partido y el régimen en funciones.
Permitiendo la llegada de un partido que miente, engaña y busca el enriquecimiento de sus miembros, como de sus gobernantes.
No sólo permitiéndole, sino que además encubriendo con la fuerza de la ley y del Estado: a la corrupción.
ESTA ES
Esta es la verdad, que analistas, articulistas y académicos, han hecho sobre el México actual. Igual los estudiosos en América latina, Estados Unidos, Europa y otros continentes, sobre la realidad política y de gobierno de México. Con un cambio para mejorar, que no ha sucedido.
Porque está envuelto en acusaciones muy serias por las instancias de justicia de los Estados Unidos.
Por organismos empresariales del país y del extranjero.
Como por la ONU, en el caso concreto de las desapariciones forzadas.
Con los casos muy dolorosos de las Madres Buscadoras.
Como por el número de asesinatos políticos y políticos.
O a periodistas en diferentes estados de la República.
La presencia impune de la violencia.
Del narcotráfico y del crimen organizado.
Del huachicol fiscal y más.



