El pacto abriría contratos millonarios para empresas estadounidenses y enfrentará una revisión de aproximadamente 90 días en el Congreso.
Por NotiPress
Ciudad de México.- Arabia Saudita podrá desarrollar un programa nuclear civil con capacidad para enriquecer uranio bajo un acuerdo autorizado por el presidente estadounidense Donald Trump. El pacto establecería una cooperación de 30 años y permitiría la participación de compañías de Estados Unidos en la construcción de instalaciones energéticas dentro del reino.
La Casa Blanca planea hacer público el documento el miércoles 22 de julio, según funcionarios estadounidenses citados bajo anonimato por medios y agencias internacionales. El entendimiento deberá ser enviado al Congreso de Estados Unidos antes de entrar en vigor, donde legisladores podrán revisar sus condiciones y presentar objeciones.
El secretario de Estado, Marco Rubio, anticipó durante una visita a Manila, Filipinas, que el anuncio podría realizarse en las próximas horas. «Quizás hoy mismo, cuando Washington despierte, haya un anuncio. Les prometo que se enterarán», señaló el funcionario.
El Congreso revisará las condiciones del pacto
El acuerdo será presentado como un Acuerdo 123, mecanismo previsto en la Ley de Energía Atómica de Estados Unidos de 1954. Este tipo de instrumento crea un marco jurídicamente vinculante para la cooperación nuclear civil y establece obligaciones relacionadas con la no proliferación de armas atómicas.
Una vez recibido el documento, el Congreso dispondrá de aproximadamente 90 días de sesiones continuas para analizarlo. Los legisladores podrán permitir su entrada en vigor o emitir una resolución desfavorable, aunque anular un eventual veto presidencial requeriría una mayoría de dos tercios.
Rubio descartó que Washington acepte condiciones capaces de facilitar el desarrollo de armas atómicas. «Estados Unidos no va a llegar a ningún acuerdo con ningún país del mundo que conlleve el riesgo de proliferación (nuclear)«, declaró el secretario de Estado.
Empresas estadounidenses podrían obtener contratos por miles de millones de dólares mediante el pacto. Westinghouse, fabricante de reactores nucleares, figura entre las compañías con posibilidades de participar en la construcción de infraestructura energética saudita.
El enriquecimiento de uranio concentra las objeciones
Las condiciones conocidas permitirían a Arabia Saudita enriquecer uranio o reprocesar plutonio dentro de su territorio. Ambas actividades forman parte del ciclo del combustible nuclear civil, aunque las mismas instalaciones también pueden utilizarse para producir materiales destinados a armamento.
El acuerdo también limitaría el acceso de inspectores internacionales a instalaciones sauditas donde existan sospechas sobre un posible desvío de combustible. Estas condiciones contrastan con el convenio firmado en 2009 entre Estados Unidos y Emiratos Árabes Unidos, que prohibió el procesamiento local de combustible nuclear y estableció controles adicionales.
Arabia Saudita es signataria del Tratado de No Proliferación Nuclear y se comprometió a no desarrollar armas atómicas. El reino también aceptó inspecciones internacionales, aunque el pacto no incorporaría todas las salvaguardias adicionales exigidas por Washington en acuerdos anteriores.
Competidores internacionales buscan contratos nucleares
Riad y Washington negociaron durante años el acceso saudita a tecnología nuclear estadounidense. Las conversaciones avanzaron después de la visita del príncipe heredero Mohamed bin Salman a Washington en noviembre de 2025 y continuaron durante la primavera y el verano de 2026.
Compañías de China, Rusia, Corea del Sur y Francia también han mostrado interés en el programa nuclear saudita. La empresa china CNNC presentó una oferta para construir una central, mientras Rosatom firmó acuerdos preliminares de cooperación con Riad.
El Congreso deberá determinar si las condiciones cumplen las obligaciones estadounidenses de no proliferación. Su revisión definirá la entrada en vigor del pacto y las reglas aplicables al enriquecimiento de uranio, las inspecciones internacionales y la participación de empresas extranjeras.



