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viernes, septiembre 11, 2026

A FONDO: MANDO ÚNICO

Si bien el Mando Único por sí solo no es la panacea, el remedio a todos los males, sí es un paso importante, ya que permite fortalecer a los cuerpos de seguridad. Su implementación exitosa debe venir acompañada de otras medidas como las que se han adoptado en Nayarit, tales como la depuración policíaca, las pruebas de control y confianza, la profesionalización de los elementos, el equipamiento, una mejora en la retribución y toda una estrategia de prevención del delito.

Por Ricardo Téllez

El rey dijo: «Aprendan, hijos, de este hecho: acá está la fuerza de la unidad. Si permanecéis juntos, el enemigo no les podrá hacer mal alguno, pero si estáis divididos, la victoria está de su lado”. Esta es una parte de la fábula de Sulkhan-Saba Orbeliani del mismo nombre, de donde se dice que se deriva el proverbio de “La unión hace la fuerza”, aunque también hay quienes lo atribuyen a Esopo quien lo plantea aún más completo: “La unión hace la fuerza y la discordia debilita”. No es el caso discutir la autoría, sino el significado que encierra y que hasta nuestros días representa una verdad innegable y que bien puede aplicarse a la discusión que se suscitó en esta semana que hoy concluye con respecto al tema del mando único policial, a partir de su “imposición” en el estado de Morelos por parte del Gobernador Graco Luis Ramírez Garrido Abreu, mejor conocido como Graco Ramírez, lo que derivó en un rechazo inicial de parte del flamante alcalde de Cuernavaca, el ex futbolista Cuauhtémoc Blanco Bravo.

La decisión del mandatario de Morelos se derivó del reciente asesinato de la alcaldesa de Temixco, Gisela Mota Ocampo, acaecido en Pueblo Viejo el sábado 2 de enero, a tan solo un día de haber tomado posesión de su cargo. A temprana hora, un comando armado ingresó a su domicilio y atentó contra su vida.

Gisela Mota era integrante del grupo de perredistas cercano a Andrés Manuel López Obrador, hasta que éste renunció al PRD. Aunque ella siguió en la filas perredistas no formaba parte propiamente del grupo de Graco Ramírez, sino al contrario, obtuvo la candidatura derrotando al precandidato que era apoyado por el mandatario estatal. Mota Ocampo fue también diputada federal por el partido del sol azteca y además se le recuerda por el lamentable incidente protagonizado por ella y que fue exhibido en las redes sociales, donde en completo estado de ebriedad chocó con su camioneta otro vehículo particular y lejos de aceptar la culpabilidad y mostrar disposición a resarcir el daño, ella y sus acompañantes hicieron lujo de prepotencia e incluso agredieron a la persona afectada, propietaria de la unidad impactada.

El atentado detonó entonces la medida de Graco Ramírez de implementar el Mando Único en todos los municipios de Morelos, incluyendo Cuernavaca, municipio gobernado por Blanco, quien inicialmente rechazó la medida y acusó de violación de la autonomía municipal. Desde antes de su toma de posesión, el ex futbolista había manifestado en agosto pasado su posición respecto a este tema en el que afirmó que el Mando Único policial no daba resultados, por lo que luego del anuncio de Ramírez, reafirmó su postura y lo rechazó; lo que luego derivó una serie de acusaciones desafortunadas de parte del mandatario estatal en las que señaló que Cuauhtémoc tenía relación con gente vinculada al crimen organizado y digo desafortunadas porque no es aceptable que un gobernador emita señalamientos tan graves en los medios y no en tribunales, siendo necesario que compruebe sus dichos, por lo que en todo caso, si tan seguro está de sus afirmaciones debió proceder a integrar los expedientes correspondientes y dirimirlo a través de la vía legal.

Pero en medio de este marco de confrontación, el pasado jueves 7 de enero, Blanco reculó y terminó aceptando el Mando Único.

No es la primera vez que se da una confrontación de esta naturaleza, recordemos el caso en nuestro propio ámbito, donde todos los municipios de Nayarit aceptaron esta estrategia de seguridad a excepción de la capital del estado. Pero, ¿por qué hay oposición a su implementación? Entre otras razones porque los alcaldes saben que aceptar el mando único implica recibir menos recursos para la seguridad en los municipios, ya que éstos en cambio se hacen llegar entonces a los gobiernos estatales, los que la hacen de coordinadores de la estrategia. Esto resulta inconcebible para algunos ediles, lamentablemente porque su prioridad es tener recursos y no tanto resultados, o también porque para ellos significar perder poder, es decir, todo se reduce a un asunto de manejo político donde a final de cuentas la protección de la ciudadanía pasa a segundo término. Y es que no es un secreto que las policías municipales resultan ser el eslabón más débil de las instituciones de seguridad. Así como están, debilitadas, dispersas, sin recursos, no solo no ofrecen seguridad para la ciudadanía sino ni para los mismos elementos de las corporaciones, lo que los hace vulnerables ante la infiltración del crimen organizado.

Hay algunos municipios que también rechazaron el tema del mando único porque éstos ya tenían “compromisos” con ciertos o tales grupos criminales, por lo que el mando único representa una sacudida a sus componendas. Nada menos –retomando el caso del asesinato de Gisela Mota- una de las líneas de investigación del atentado en contra de la alcaldesa de Temixclo, indica que probablemente fue asesinada porque ella había aceptado el mando único, lo que no agradó al crimen organizado. Por algo será.

Si bien el Mando Único por sí solo no es la panacea, el remedio a todos los males, sí es un paso importante, ya que permite fortalecer a los cuerpos de seguridad. Su implementación exitosa debe venir acompañada de otras medidas como las que se han adoptado en Nayarit, tales como la depuración policíaca, las pruebas de control y confianza, la profesionalización de los elementos, el equipamiento, una mejora en la retribución y toda una estrategia de prevención del delito, tal y como lo hace el área encargada de este tema dentro de la Fiscalía y como lo vienen trabajando otras instancias como el ejemplar programa “Soy Legal” del Poder Judicial del Estado. Además es necesario el desmantelamiento de las redes de corrupción, de operación y de gestión financiera del crimen organizado, entre otras acciones.

Las condiciones actuales del país indican la necesidad de fortalecer las estructuras de seguridad. Seguirle apostando a la idea de mantener las fuerzas de seguridad fragmentadas en cerca de 2 mil 500 municipios no es viable. La postura del Gobierno Federal, luego del caso Iguala a finales del 2014, es hacia la unidad, porque ahí está la clave, porque es innegable que la unión hace la fuerza.

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